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viernes, 20 de marzo de 2009

La noche del 'Niño'


A mi padre

Martes, 10 de marzo, 22:45 de la noche: "El Liverpool 'chorrea' al Madrid con actuación estelar de Fernando Torres". Seguramente muchos se sorprendieron al leer el titular que al día siguiente coparía las portadas de todos los periódicos. ¿'El Niño' Torres jugando bien contra el Madrid? No, no es posible. ¡Si es aquel joven delantero del Atleti que sólo le marcó un gol en más de diez partidos! Debe tratarse de un error. Pero no, no era un error, sino la más pura realidad: el chaval de Fuenlabrada había brillado ante su 'bestia negra'.

A mí, por el contrario, no me extrañó en absoluto. Tras su decepcionante visita a Concha Espina, con aquella desgraciada torcedura de tobillo en el minuto 1, he de admitir que llegué a pensar que 'El Niño' se 'acongojaba' frente al Real Madrid. Sin embargo, quince días después, trabajando a contrarreloj para superar el no tan leve esguince de tobillo que sufrió en el Bernabéu (si se hubiera 'cagado' no habría jugado lesionado 62 minutos ante uno de los mejores centrales del momento), se vació (jugando probablemente infiltrado) para demostrar por qué es considerado por muchos el mejor delantero del mundo. Su compromiso, entrega y calidad quedaron patentes en un encuentro que quedará en la memoria de los aficionados del Liverpool y, como bien dijo Fernando, de los del Atlético de Madrid. Porque ésa era su noche. La que llevaba esperando desde que cruzó el Canal de la Mancha con destino al Mersey, la que llevaba esperando desde niño. Enfrentarse a su gran rival y enemigo con un equipo a su altura, capaz de plantarle cara con algo más que el clásico tópico colchonero 'balones al 'Niño'.

Por eso, por los años que lo llevaba esperando, por la importancia del encuentro, porque le vería toda España y para redimirse de su actuación en Chamartín, tenía que dar el do de pecho. Y, como siempre hace en las grandes citas, lo dio. Luchó cada balón como si fuera el último, animó a sus compañeros, sacó a relucir su clase cuando se necesitó y abrió una goleada histórica con un tanto a base de fe y garra.

Desde el pitido inicial me di cuenta de que aquel era su partido, el que le serviría para dejar atrás tantos años de sufrimientos y humillaciones vistiendo la camiseta rojiblanca. Sólo habían transcurrido tres minutos cuando Torres se inventó la jugada más espectacular del encuentro. Gerrard le cedió el balón en la frontal, y 'El Niño', con un fantástico taconazo al primer toque, se plantó sólo ante un Casillas que evitó el gol con un paradón. Apenas doce minutos después, Fernando la volvió a liar. Primero corrió para robar un balón a Gago en la medular y ceder a Reina. Éste combinó con Carragher, que se quitó la pelota de encima despejando a campo contrario. Cannavaro se confía y deja pasar incomprensiblemente el esférico. Torres, ante la caraja de la defensa madridista, presiona a Pepe, que termina en el suelo, para que Kuyt le deje solo en boca de gol. Era el segundo tanto del madrileño frente a los blancos, el primero en su etapa como jugador 'red'. Más tarde, poco antes del penalti transformado por Gerrard, el de Fuenlabrada volvió a dar acto de presencia con una preciosa jugada por banda que acabó rematando el inglés a las manos de Casillas. Pepe, que tan seguro se mostró en el Bernabéu, no podía hacer nada ante las acometidas del inspirado ex atlético, que se estaba redimiendo con creces de su pasado ayudando a un equipo ordenado, rápido y eficaz. El trabajo estaba hecho.

La segunda parte comenzó con el encuentro ya decidido, así que Torres, Gerrard y compañía, tras un arreón inicial (que supuso el tercero de la noche, obra de Stevie), reservaron fuerzas para el United. El Madrid tomó el mando sin grandes alardes y el Liverpool respondía con velocísimos contraataques. En uno de éstos, Fernando estuvo a punto de hacer el segundo en su cuenta particular, pero una nueva gran estirada de Iker evitó el delirio total. El partido estaba resuelto, pero Benítez, consciente de la importancia que suponía para 'The Kid' estar en el campo, no le sustituyó hasta el 85'.

Aquel fue el momento culminante de una noche de ensueño. Todo Anfield se levantó para aplaudir a su ídolo y agradecerle así el gran esfuerzo que había realizado para disputar el encuentro aquejado de dolores en el tobillo. Torres, exausto, les correspondió con la típica 'vuelta' aplaudiendo.
Pero aquella noche no había que agradecerle nada. No existía dolor, cansancio o pena, sólo el deseo de ganar de una vez por todas a su rival de toda la vida y enseñar a los maleducados aficionados madridistas que ya no era aquel chaval pecoso de 17 años, sino el mejor delantero centro del Viejo Continente.

8 comentarios:

Alex Jiménez dijo...

Perfecto. Simplemente genial. El mejor de todos los tuyos sin ninguna duda. Bernardo, puedes sentirte orgulloso.

Quique dijo...

jajaj
joder, tampoco es para tanto...

Quique dijo...

Además faltan algunos puntos y aparte, porque el ordenador no me dejaba ponerlos

tgdor_ dijo...

Muy bueno. ¡Felicidades! Me ha gustado muchísimo. :)

Luis JFT96 dijo...

Lo mismo digo, espectacular.

Quique dijo...

Hombre gracias :P

Fernando dijo...

Buenísimo, quiquín, buenísmo, muy emotivo y se nota que hecho con el corazón. Muy bueno, quiquín

alberto dijo...

Tremendo artículo chaval, me quedo más tranquilo al ver que hay gente que se rinde a la calidad del mejor delantero del mundo.
Espectacular.

Otro año sin Puerta