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sábado, 1 de mayo de 2010

Dos atléticos en Anfield Road

Hemos llegado a Liverpool siguiendo al Atlético de Madrid. Aunque parezca mentira estamos en el último partido de semifinales de la recién llamada UEFA League. Tras bajar del avión los autocares nos llevan directamente al escenario del partido. Quedan aparcados a unos trescientos metros del estadio, y nos dirigimos a conocerlo. Algunos, ya veteranos en estas lides por los partidos europeos de la temporada pasada, van directamente al centro de la ciudad, tomando los clásicos taxis ingleses o esperando la llegada del autobús . Nosotros rodeamos tranquilamente el estadio, y vemos que nuestra puerta de entrada está cerca, muy cerca de la famosa valla que exhibe la leyenda "You'll never walk alone", el nunca caminarás solo forjado en hierro negro junto al escudo del equipo, al lado del pequeño monumento que conmemora el desastre de Hillsborough, en recuerdo de los 96 aficionados del equipo fallecidos en el trágico 19 de Abril de 1989. Arde en su memoria una llama perpetua, junto a un panel donde figuran cada uno de sus nombres sobre una camiseta. Terminamos de dar la vuelta al estadio, que se encuentra rodeado, encajonado prácticamente entre las casas (me recordaba el estadio de Boca Juniors) y vamos a ver el museo del club al lado de la tienda.

Pido dos entradas en malísimo inglés, pero no hay problema pues el tipo del mostrador habla muy bien español. Nos indica que para ir al centro de la ciudad hay que coger el autobús 17 y nos desea suerte para el partido de esta noche. Entramos al museo por un torno muy estrecho, igual al que nos vamos a encontrar en la puerta del estadio. El recinto es pequeño, pero merece el nombre de museo en toda regla. La ambientación es soberbia. Allí están las cuatro Copas de Europa y la Champions del 2005, encerradas en vitrinas junto a multitud de recuerdos y detalles, banderas, libros, fotos de los fundadores, jugadores, benefactores y aficionados, programas de los partidos clave, banderines, las botas de Xavi Alonso en la final de Estambul, una placa de la tragedia de Heysel, un trofeo Villa de Madrid conquistado en nuestro estadio ...


Un minicine repasa continuamente el camino que les llevó a la quinta Copa en Estambul, una maqueta reproduce el aspecto sencillo del primer Anfield ... Todo destilando un atrayente aroma a fútbol. Salimos y vamos a la tienda del Estadio, con la puerta presidida por una bandera española con una inscripción que nos da la bienvenida en nuestro idioma. Parece mentira lo que podemos encontrar aquí: camisetas, polos, cazadoras, ropa interior, artículos de regalo y papelería, llaveros, banderines, bañadores, toallas, ropa de cama, ropa de bebé, pósters, libros, dvd, ... todo lo imaginable y algo más, rematado por el brillante color rojo del equipo. ¡Qué variedad!


Dejamos la tienda con unas libras de menos y tomamos el 17 como nos habían dicho hasta el centro de la ciudad, aprovechando que faltan unas horas para el partido. En plena zona comercial nos encontramos otras dos tiendas del Liverpool, todavía más equipadas que la ya conocida. Otra vez la bandera de bienvenida y los vendedores son muy amables, hay quien habla español y uno de ellos me pregunta por el puesto que ocupamos en la Liga española y me dice que le gusta Perea, antes de desearme suerte esta noche. Ha pasado bastante tiempo cuando nos dirigimos a Matthew Street y entramos en The Cavern Club, el local donde empezaron tocando los Beatles, hoy tomado por los rojiblancos que han puesto una bufanda al cantante que desgrana canciones del cuarteto con entusiasmo, mientras caen las cervezas de la fiesta atlética entre los destellos de las cámaras fotográficas. Afuera, unos metros más allá de donde comemos "fish and chips", hay una estatua de John Lennon que también aparece ataviada con los colores del equipo del Manzanares. Por cierto, no me olvidaré de contar que Liverpool es la ciudad más limpia que conozco, no hay papeles en el suelo, ni porquería, ni pintadas en las paredes. Felicidades a todos sus habitantes.


Cuando faltan dos horas tomamos el camino de Anfield y buscamos nuestro 17. Los autobuses pasan llenos y no hay forma de subirse, llevamos media hora esperando y un empleado nos dice que el autobús va a parar en la calle de atrás, frente al Hotel Marriot. No lo sabíamos, pero aquí esta alojado el Atleti. Estamos todavía esperando cuando sale el autobús con los jugadores camino del estadio. Casi no les vemos tras los cristales ahumados, pero seguro que han oído nuestros gritos de ánimo. Y el autobús no llega, y la lluvia arrecia ahora, cuando menos debe ... Pero ahí está, sí es nuestro 17. Ya vamos camino de Anfield, es un autobús setenta por ciento español y treinta por ciento británico, donde la conversación surge en franca camaradería con los supporters, donde una vez más nos sentimos como en casa... qué pena mi inglés, casi no me entero de nada.


Ya estamos en Anfield otra vez. El estadio está rodeado de puestos donde comprar bufandas, banderas y artículos del club, algo parecido a lo que sucede en el Calderón. Nos acercamos a los puestos de comida para reponer fuerzas y gastar las últimas libras. Ya va siendo hora de entrar al estadio. Nos han dicho que todas las localidades están cubiertas, no vamos a mojarnos.


Nada más pasar observamos que el bar muestra también una leyenda sobre el cartel de los precios: bienvenida la afición del Atlético de Madrid. Subimos la pequeña escalera que nos lleva a nuestro sector y buscamos nuestro asiento, que está en la primera fila del fondo, a quince metros del banderín del córner. Y está tan limpio como todo en esta ciudad. Igualito que en el Calderón. Enfrente está The Kop, la mítica grada de los hinchas más ruidosos, que exhiben esas enormes banderas y pancartas que van pasando de mano en mano y que parecen olas al viento.


Los equipos ya están calentando y vemos como las gradas se van poblando de aficionados locales. Los atléticos atestamos la nuestra, no queda ni una libre, eso es seguro. Se palpa un ambiente especial, estamos ahí mismo, tan cerca de las tribunas laterales, tan pegados al césped. Empezamos a cantar para animar a los nuestros. Los futbolistas se retiran y vuelven a los vestuarios, ya falta menos para el gran momento.


Cuando empieza la multitud a cantar el himno el corazón se encoge. "You'll never walk alone" atruena acompasado mientras se despliegan las bufandas, ondean las banderas y el estadio toma vida propia en su armonía coral. No he vivido nada igual. El suelo parece temblar y las amplias viseras que protegen todo el estadio de la lluvia quieren retener el sonido y amplificarlo en un momento de comunión sin límites que los atléticos presentes guardaremos para siempre.


No voy a relatar el partido porque todos lo habéis vivido en la radio o la televisión. Sólo voy a contaros que el ambiente fue inenarrable. Los atléticos nos dejamos la garganta en un partido pleno de tensión y alternativas, en busca de un sueño que fue todavía más difícil de lo esperado. A cada achuchón del equipo rojo, respondía la afición inglesa con gritos de ánimo y canciones coreadas por todo el estadio, absolutamente todo. No hay hincha que no cante y a ello contribuye el ritmo, que permite seguir a todos la canción del momento. Esto nos falla en el Calderón, donde los espectadores del fondo sur, sin duda los más activos, cantan a veces tan deprisa, que acaban animando ellos solos, aunque una buena parte del estadio les seguiría muchas veces.


En Anfield no es así, es el todos para todos y para el equipo, casi continuamente. Aún así conseguimos que se nos oyera. Vaya que sí. Aunque la ronquera fuera el denominador común en el avión de vuelta.


Aquilani marca al final de la primera parte, después de haber aguantado los primeros minutos la presión infernal que marcaron los locales de la mano de Gerrard y Benayoun, esto se pone feo. Pero el Atlético reacciona y tiene sus oportunidades, hasta que llega la prórroga y el gol de Benayoun nos pone contra las cuerdas. Pero nuestro entrenador es un estratega que ha sabido llevar al equipo a otra dimensión donde los jugadores se creen capaces de ganar lo que antes daban por perdido y la reacción que da paso al triunfo llega por mediación del resucitado Reyes a manos del Uruguayo, porque los nuestros no son inferiores a nadie, tienen el apoyo de una gran afición, saben que son un equipo, creen en la clase y en la épica y no podían dejar de firmar una página maravillosa en el libro de Anfield, un campo donde la gente ama el fútbol y todo lo bueno que le rodea.


Cuando el partido acaba, cuando los cantos de la afición rojiblanca se hacen los amos del estadio, cuando la alegría desbordada de estar en una final europea después de tantos años arrecia y los jugadores rojiblancos saludan abrazados, enfervorecidos a su hinchada, falta todavía algo que disfrutar en la noche mágica. Mientras los supporters abandonan las gradas van aplaudiendo a la cercana grada rojiblanca y levantan los pulgares reconociendo la victoria y demostrando la hermandad que ha creado la admiración conjunta por el Niño Torres The Kid , la perla de nuestra cantera, el estandarte español de los fieles ingleses. Muchos de ellos se paran y entregan a los stewards de chaleco amarillo (los encargados de seguridad de la UEFA) su bufanda para intercambiarla por la de un seguidor atlético, porque siempre es más valiosa la de un amigo que la comprada en la tienda, mientras los rojiblancos cantamos ¡¡Liverpool, Liverpool, Liverpool.......!! con toda el alma. Para siempre quedará la imagen del hincha inglés, un hombre de unos cuarenta años, que llorando besa el escudo del Atlético en su bufanda recién compartida, antes de abandonar Anfield.


Sí señor, estamos en la final de Hamburgo. Nos los merecemos y la vamos a ganar. Gracias Quique Sánchez Flores, gracias a todos los jugadores y miembros del equipo .


Pero gracias sobre todo a mi hijo que con su insistencia me obligó a ir a Liverpool, me ayudó a sumergirme en la magia de Anfield, a vivir con los atléticos la sensación de estar en casa a dos mil kilómetros de distancia, a disfrutar de lo mejor del fútbol con los creadores de este maravilloso invento, a reinvidicar que nuestro deporte, tanto veces ensuciado por la ambición desmedida, el mercantilismo y la búsqueda del enfrentamiento, puede y debe servir para compartir la emoción y la amistad, porque Liverpool y Atlético amamos el apasionante juego del balón redondo. Gracias por esta experiencia que nunca olvidaremos, porque pienso guardar las entradas del gran día que pasamos juntos en la Catedral de Anfield y contárselo algún día, con detalle, a mis nietos en plan abuelo Cebolleta.

martes, 6 de abril de 2010

Las 'novias' de Piatti

El delantero argentino Pablo Piatti, del Almería, está pasando por el momento álgido de su carrera deportiva en los últimos tiempos. En la línea de los Messi, Agüero o Forestieri, el habilidoso extremo, de 21 años, que aterrizó en la bahía andaluza hace ya dos veranos por nada menos que el abono de siete millones de euros a Estudiantes de la Plata, convirtiéndose así en el fichaje más caro de la historia del club andaluz, no había logrado encontrarse del todo en el fútbol español hasta la llegada de Lillo al banquillo almeriense en Diciembre del pasado año. Fue entonces cuando comenzó con su fulgurante consagración. La valiente confianza que el entrenador tolosarra depositó en él sirvió para que la progresión de El Duende, que parecía estancada, continuase por el camino correcto. Por ese camino correcto que debería llevarle en muy poquito tiempo a ataviarse la albiceleste, así como a marchar a un grande europeo.







Y esto último podría no demorarse mucho, pues bastantes equipos han saltado a la palestra. Según ha podido saber esta página, el Zaragoza, club que también pasa por un momento dulce, podría haber preguntado por él, aunque no es un destino que satisfaga demasiado los intereses del punta argentino. En idéntica situación se encuentran equipos como el Betis, el Everton, el Nápoles o el Espanyol, lugares por otro lado a priori impropios para el total desarrollo de las aptitudes del jugador. Piatti está contento en Almería bajo la batuta de su mentor Lillo y únicamente vería con buenos ojos un traslado si con ello puede mejorar con creces lo presente, es decir, marchar a un club que el año que viene opte a disputar competiciones europeas. Así, equipos de media Europa, como Tottenham, Atlético de Madrid (donde se reencontraría con el Kun, compañero suyo en las categorías inferiores de Argentina y con el que se entendió a las mil maravillas para dar a su país el Mundial Sub-20 de 2007), Olympique de Marsella, Liverpool, Valencia (donde volvería a compartir vestuario con su amigo Banega), Aston Villa o Palermo se encuentran en una disputa sana (o insana) por el chaval. Aunque bien es verdad que el delantero no quiere marcharse de España, también es cierto que el fuerte interés depositado por equipos de la Premier en hacerse con sus servicios podría hacerle cambiar de idea. Todo lo demás parece inviable. De momento, el jugador tiene contrato hasta el año 2015 y sólo una oferta tan seria como opulenta y ambiciosa podría alejarle de jugar el año que viene en el Estadio de los Juegos Mediterráneos.

martes, 2 de marzo de 2010

Pequeño Gran Hombre


Es muy normal hablar de la Fórmula Uno. A raíz del fenómeno Alonso, este deporte ocupa un lugar importante en las informaciones de los medios y las conversaciones cotidianas. No siempre ha sido así, de hecho su difusión era muy pobre hace seis o siete años. Hoy vamos a remontarnos a finales de los 70 y primeros 80, cuando solamente teníamos en directo el Gran Premio de España en televisión, muy rara vez algo más.


Parece que Gilles Villeneuve ha caído en el olvido. Se le menciona como padre del campeón del mundo en 1997 Jacques Villeneuve y últimamente hemos visto la estatua erigida en su honor en la fábrica de Maranello, ahora que Ferrari y Alonso están de moda. Como estamos en el presente vamos a tirar de estadística, la biblia actual de los comentaristas deportivos. Seis victorias, siete vueltas rápidas, dos veces primero en los ensayos, sobre un total de sesenta y ocho carreras. Y todas ellas, menos una, las hizo con Ferrari. Ningún título mundial. ¡Vaya números más flojos! Bájate del caballo, Gattamelata, que te ha dado mucho el sol.


Pues no, voy a contaros su historia a mi manera. Aunque sólo sea porque todavía se ven en los circuitos (fijaos en la tele o si tenéis la suerte de estar en persona) pancartas y banderas de Ferrari con su nombre y el número 27 marcados.


Gilles nació en Canadá, en la provincia francófona de Quebec en 1950. Su trayectoria hasta llegar a la F-1 era poco habitual, pues procedía de la F-Atlantic en vez de seguir el camino habitual de entonces: karts, F-3 y F-2. Antes de esto había sido campeón internacional de motos de nieve, disciplina en la que destacó junto a su hermano Jacques. Nadie conocía en Europa a Villeneuve, pero en 1976 la ciudad canadiense de Trois Rivieres invitó a varios pilotos de F-1 para celebrar el décimo aniversario de su prueba, que cerraba todos los años el calendario de la Fórmula Atlantic canadiense. Gilles ganó la carrera e impresionó tanto a James Hunt (campeón de F-1 ese mismo año), que el piloto inglés le "recomendó" a su equipo y debutó en Silverstone en el G.P. de Gran Bretaña del año siguiente, a los mandos de un Mc Laren. No consiguió puntuar, pero dejó al público y a sus oponentes perplejos por su combatividad y ... su facilidad para hacer trompos, sin daños eso sí. Y ocurrió lo inesperado: Enzo Ferrari le ofreció un asiento en su equipo para las tres últimas carreras de la temporada, ya que Niki Lauda, que había ganado anticipadamente su segundo mundial, se despedía airadamente del equipo en una de sus habituales salidas de tono. Parecía mentira que el Commendatore fichara a un piloto con un solo gran premio disputado, pero el italiano había visto algo especial en el pequeño canadiense. Sin embarga la última prueba en Japón se saldó con un grave accidente al saltar el coche de Gilles sobre el Tyrrell de Peterson en un error del recién llegado. Quien más, quien menos veía muy difícil su futuro, pero fue confirmado junto a Reutemann para la siguiente temporada.
Estamos en 1978 y Gilles inicia su primera temporada completa con el precioso Ferrari T3. Aprenderá mucho de su compañero Reutemann, el piloto que no pudo ser campeón del mundo, hombre serio y callado, rapidísimo y gran profesional, hoy gobernador de la provincia de Santa Fe en su Argentina natal. En su año de adaptación Villeneuve ganó la prueba que cerraba la temporada, en Canadá, delante de su público en Montreal. Fue el delirio y el primer gran resultado para un piloto que llenaba páginas en la prensa especializada, el único recurso que teníamos los pocos aficionados españoles a este deporte.


En 1979 Ferrari presentó su equipo con el sudafricano Jody Scheckter y Villeneuve, al cambiar Reutemann a Lotus. Fue un campeonato muy animado, de los mejores, y aquí Gilles dio lugar a una de las batallas que han entrado en la leyenda de la F-1. Hablamos del G.P. de Francia, disputado en el circuito de Dijon-Prenois. El circuito de se encuentra junto al pequeño pueblo de Prenois, cerca de Dijon, la capital de la Borgoña francesa. Está rodeado de extensos prados para la acampada, donde los aficionados comparten bocadillos, vino y cerveza, mientras comentan el viaje o los últimos entrenamientos a la luz y el calor de las hogueras la noche anterior a la carrera. La pelouse y las pequeñas tribunas del circuito se visten con los colores azul y blanco del animoso equipo francés Ligier (que había ganado ya tres carreras), con las inevitables gotas de rojo Ferrari que no pueden faltar en el ambiente. Pero no es el día de Ligier, aunque sí de Francia. Jean Pierre Jabouille lleva su Renault al primer lugar de principio a fin, consiguiendo para el bravo equipo francés el primer triunfo de un Turbo en la Fórmula Uno, inaugurando una nueva era . Las banderas francesas ondean entre la multitud cuando se llega a las últimas vueltas. Pero falta lo mejor. Buena parte del público se agolpa en la pelouse en una zona de buena visibilidad que domina dos curvas enlazadas de derecha a izquierda, formando una "ese" muy parecida al famoso Radillon de Spa-Francorchamps. Igual que allí son curvas ciegas, no se ve la entrada ni la salida hasta que el coche se encuentra en mitad de ellas. El primer puesto está decidido hace mucho, pero René Arnoux se va acercando paulatinamente a Villeneuve, con un ritmo superior hasta que consigue pasarlo a menos de cinco vueltas para el final. El fervor de la muchedumbre se desborda, Renault en Francia, con los turbos y nada menos que doblete. Pero el Ferrari de Gilles ha metido el morro casi debajo del alerón trasero del coche francés. A la vuelta siguiente, bloqueando las ruedas traseras en una frenada imposible a la entrada de la "ese" vuelve a ponerse delante de Arnoux y pasan la curva a mínima distancia. El rumor del público casi tapa el ruido de los motores, queda muy poco de carrera, qué va a pasar. Otra vuelta más y Villeneuve intenta mantenerse, sale ligeramente descolocado de la primera curva y le pasa Arnoux, pero Gilles no ceja y ataca por dentro en la segunda, desapareciendo emparejados de la vista de los espectadores, dejando al respetable a la espera de la última escaramuza. ¡¡Se han pasado dos veces en la "ese" , imposible, a 200 Kilómetros por hora donde sólo hay sitio para uno!! La escaramuza se repetirá otra vez pero al final Gilles consigue mantenerse delante en la última vuelta y llegar segundo. ¡Qué barbaridad! El público revienta. Todos hablan entusiamados, no hay que saber francés para entenderlos, no importa que no haya doblete de Renault, ni los ferraristas protestan por quedar segundos, nadie ha visto nada igual.En el podium los pilotos se saludan y comentan enardecidos la lucha librada hasta el final, con trazadas imposibles, sin una mala maniobra, en el que muchos consideran treinta años después el mejor duelo de la historia. ¡Qué gran día, uno de de julio de 1979, Renault, los turbos, Jabouille, Villeneuve y Arnoux! Buscad en internet "Villeneuve y Arnoux" y encontraréis bastante material filmado. La temporada acabó con el título de Scheckter, coronado en Monza con la colaboración del canadiense que obedeció las órdenes de equipo. Gilles sumó más puntos que su compañero, pero el reglamento que la Federación aplicó ese año le obligó a descontarse dos resultados. Gilles no tuvo suerte, pues además los problemas mecánicos le apartaron de la victoria en varias ocasiones.

A estas alturas Gilles se había consolidado en la especialidad. Nadie discutía ya la decisión del Sr. Ferrari. Deslumbraba con su bárbaro estilo, no sabía conservar, atacaba hasta el final sin importarle el puesto que ocupara en carrera. Se dice que nadie, salvo Nuvolari, ha sido capaz de luchar así. Era un piloto diferente, que había llegado de forma inesperada, creando una gran expectación. No se parecía a nadie, ni por pilotaje ni por actitud. Era feliz en los circuitos donde acudía con su mujer Johanna y sus dos hijos Melanie y Jacques (el futuro campeón) siempre que era posible. Se le veía en los paddocks del mundial compartiendo con ellos el mundo que disfrutaba: había nacido para pilotar , nadie gozaba de su profesión como él. En sus vacaciones le gustaba navegar con su barca de dos motores fuera borda, que al parecer sumaban cerca de 450 CV. También disponía de un helicóptero (era bueno el sueldo en Ferrari ¿eh?) que pilotaba él mismo, ¿adivináis la marca? ...MV por supuesto, el mismo fabricante de las famosas motos italianas. ¿Podía ser de otra forma? Nieve, asfalto, mar, aire, siempre asociado al mundo del motor, a la potencia, a la velocidad.


También estaba su relación con la gente. Ferrari ha sido muchas veces un equipo hermético y antipático , nada que ver los equipos franceses de entonces, siempre amables y cercanos, o los correctos e incluso afables británicos (Ron Dennis no llegó hasta el 81). Gilles cambió las cosas, porque no tenía inconveniente en hablar con prensa o aficionados, es lógico porque formaban parte de su mundo. Más bien tímido y comedido, nada que ver sus modales con su exuberancia en la pista, era habitual ver en los circuitos un círculo de periodistas que le rodeaban, tapándole por su baja estatura. Aunque buscaba sus momentos de intimidad y concentración, era con diferencia el personaje más accesible de los esquivos hombres de rojo. Se ganó a los mecánicos por su forma de ser, su simpatía y sencillez, sus ganas de trabajar y su contagioso entusiasmo. Al público, ya está todo dicho, le había conquistado su forma de conducir. Se llevaba bien con los demás pilotos, era amigo personal de Scheckter, aunque algunos el calificaban discretamente de temerario. Esto era inevitable, pero era una Fórmula Uno muy distinta a la actual, había respeto entre ellos que hoy no existe.

Gilles tenía grandes esperanzas para la temporada de 1980, pero las cosas no pudieron salir peor. El coche, una evolución del campeón anterior, resultó ser un auténtico "hierro", y Villeneuve sólo marcó seis puntos, a la vez que Jody Scheckter marcó dos y decidió retirarse a fin de año. Ferrari estrenó su motor turbo en ensayos, ya convencidos de que era el camino a seguir, como estaban demostrando las victorias de Renault. El título, el primero para ambos se lo llevó Alan Jones y su Williams.

Llegamos a 1981 y Didier Pironi acompaña a Gilles en los coches rojos. Todo el mundo opina que el recién llegado , que había ganado en Bélgica con Ligier el año anterior, es un piloto Ferrari de pies a cabeza: joven, rápido, competitivo, es la gran esperanza de Francia para lograr el título que se les niega y tanto merecen. Pero las cosas no van a ser fáciles. El motor turbo es un auténtico ciclón, y sorprende por su fiabilidad y potencia, está a altura del Renault desde el primer día. El chasis es otra cosa, es un auténtico desastre que no permite al coche el menor equilibrio. El equipo está desesperado, no puntúan hasta la sexta prueba de la temporada, en Mónaco, con los nueve puntos de Villenueve y los tres de Pironi. Sí, Gilles ha ganado la carrera, partiendo desde la segunda plaza de la parrilla, haciendo una carrera magistral y con suerte, pues el Williams de Jones, que iba destacado, tiene grandes problemas en la última vuelta. La prensa alaba sin ambages a los dos pilotos, ya que Pironi había salido decimoséptimo y acabado cuarto. Han sido muy superiores a sus coches.

El siguiente Gran Premio lo teníamos marcado en el calendario. Es el Gran Premio de España en el Jarama, que nos espera un año más. Esto es muy distinto a Dijon, está a menos de treinta kilómetros de Madrid, a las puertas de casa. Y el circuito nos recibe con su mejor cara. Da gusto ver la zona de paddock, con los camiones de los equipos y las carpas de los patrocinadores, desplegando el colorido que siempre acompaña a la Fórmula Uno.

Los entrenamientos traen algunos sorpresas. El Ligier de Laffite, que esta año se llama Talbot por razones comerciales, sorprende por sus buenísimos tiempos. El equipo francés ha cambiado el clásico y efectivo motor Ford Cosworth por el revisado y no menos clásico V-12 Matra, que con su elasticidad se desenvuelve en el Jarama como pez en el agua. Conseguirá el mejor tiempo, seguido de los Williams de Jones y Reutemann y el Mc Laren de Watson. La carrera se presenta muy abierta. Villeneuve queda séptimo y Pironi decimotercero.
El domigo no faltan neveras y sombrillas, pues el día promete ser caluroso y despejado. Se ven numerosas banderas y pancartas, especialmente de los argentinos de la pelouse que nunca falta a la cita y entonan a el "Himno a Lole" a pleno pulmón. ¿Qué os creíais, que sólo en Anfield los supporters han cantado a sus futbolistas? Pues los "tuercas" argentinos le compusieron un himno a su amado "Lole" Reutemann, y bastante largo además.

Al fin salen los monoplazas a formar parrilla y el nerviosismo que acompaña a las salidas se nota en el ambiente. Son unos minutos muy especiales, muy bonitos y difíciles de explicar. Los coches empiezan la vuelta de calentamiento, se detienen y esperan el semáforo, quedan pocos segundos, los motores atruenan y al ponerse verde se oye un auténtico cañonazo, los coches se precipitan al fin de recta, hacia la primera cuva, como posesos, qué pocas cosas impresionan más que una salida de Fórmula Uno. ¿Qué ha pasado? ¿Cómo van? Alan Jones ha salido primero y segundo es Reutemann, vemos a Watson entre los primeros, falta Laffite, pero ¿quién va tercero? No puede ser. Es Villeneuve, ha ganado cuatro puestos. Sí, sí, es un experto en arrancadas, pero esto es demasiado. Ha hecho la recta por el arcén y se ha colado por dentro en la frenada. Este Gilles ... Les ha pillado a todos. Es el final de la primera vuelta, están entrando en la recta, ya llegan a la frenada, parece que mantienen los puestos ... ¡no! ¡Gilles segundo! ¡ha pasado por fuera a Reutemann! ...

Hay varios adelantamientos en estas primeras vueltas. En estos tiempos en la Fórmula Uno no hay repostajes ni cambios de ruedas, no hay "stints" ni demás chorradas. Aquí cada uno se lo gana en la pista. Al fin vemos a Laffite, que se había quedado en la salida y está sobre el décimo puesto. Los demás van buscando su sitio mientras Jones se destaca a un segundo por vuelta y Villeneuve contiene a Reutemann. ¿Pero qué pasa? Es la sexta vuelta y Jones se ha salido en Portago, la curva ciega que muchos dicen que era la más bonita del Jarama. Consigue delvover el coche a la pista pero se ha despedido de los puntos. Gilles va primero, nadie se lo cree pero va primero.

Reutemann se ha pegado al Ferrari. Su monoplaza es más rápido y la carrera es larga, muy larga, dura 80 vueltas. Villeneuve mantiene el liderato con sus neumáticos todavía frescos, por detrás el ritmo es muy vivo y las posiciones se han empezado a definir. Ya van veinte vueltas y el argentino no encuentra por dónde pasar. El problema es que los demás vienen a toda mecha y Watson está a punto de darles alcance con el Mc Laren, mientras Gilles, con su ridículo chasis, no tiene otra opción que hacer gala de un amplio recital de cruzadas, esas que tanto gustan al público.

Pero el Ferrari se va quedando sin ruedas, eso está claro, Watson se ha pegado definitivamente y Reutemann tiene ahora dos problemas que resolver. No tardará demasiado Watson en adelantarle cuando se ha disputado algo más de media carrera. El trío se mantendrá muchas vueltas, el argentino se ha venido abajo y parece que sólo Watson podrá subir de posición. Cuando quedan unas treinta vueltas llega al grupo Jacques Laffite, que ha pasado a todo bicho viviente hasta alcanzar a los de cabeza. Viene como un avión y el público se lo está pasando en grande, en vez de tres son cuatro y éste los va a adelantar. Pasará sucesivamente a Reutemann (que opone poca resistencia) y a Watson (que se opone con toda su alma) en dos apuradas de frenada extraordinarias a fin de recta.

Faltan veinte vueltas. Villeneuve, Laffite, Watson y Reutemann es el orden de la carrera. Es impensable que gane Gilles, no le quedan ruedas, sólo la potencia del motor turbo en la recta y su maestría en las curvas le mantiene, pero es imposible que aguante sin neumáticos, le pasarán en alguna frenada. El Jarama es muy duro con los frenos, debe tenerlos para el arrastre. Cometerá algún error. Están rodando dos segundos por vuelta más lento de lo que podrían, o quizá más. Menudo tapón les ha montado el canadiense.

Laffite intenta todo, a fin de recta, a la entrada de la curva doble de Le Mans, en la bajada de Bugatti ..., pero Gilles no se rinde. El clamor del respetable llega al máximo cuando aparece Elio de Angelis y pega su Lotus al grupo. ¡Cinco! ¡son cinco! metiendo cada uno rueda al de delante y aguantando al mismo tiempo la embestida del de atrás, apurando cada frenada, cada curva, cada centímetro de pista, ... El sonido musical de los motores Cosworth se une al bramido ronco del Matra, para tapar el silbido del turbo de Ferrari. ¡Qué sinfonía! ¡Qué bárbaro! Estamos sudando todos, pero no es el calor, estamos danto botes, no queda nadie sentado. Una vuelta más el quinteto ataca la curva del Túnel y enfila la recta de tribunas donde Gilles se distancia levemente y el plateado alerón delantero del Ferrari espejea por un instante al sol mientras la jauría llega en menos de dos segundos a la frenada, donde todos se aprientan y buscan sitio, sin tregua, sin conformismo, con audacia y limpieza. Esta vez Reutemann saca la rabia, ha perdido la carrera que tenía en la mano si no se deja sorprender por Gilles, pero no permitirá que le supere el joven de Angelis.

Otra vez Laffite lo intenta, por dentro, por fuera, hay quien dice que lo hará por arriba o por abajo, pero pasará al león que al intentar mantener la línea acelera con el coche cruzado al límite de sus fuerzas. Faltan tres vueltas cuando el Ferrari pierde la trayectoria a fin de recta y se queda casi parado en el interior , iniciando ambos casi en paralelo una lucha de aceleración hasta la próxima curva ... pero Gilles tiene el interior y la estrecha pista madrileña también colabora para que el francés se quede sin victoria. Y la carrera termina al fin, con Villeneuve, Laffite, Watson, Reutemann y de Angelis entrando en menos de un segundo y medio. Nuestro piloto ha conseguido llevar a la victoria un coche ingobernable. La multitud estalla de gozo, hay gente que hasta se abraza, qué carrera, qué emoción hasta el final. Y yo que animaba a Reutemann, al argentino que iba para campeón del mundo ... Ese día Gilles se metió a todos, absolutamente a todos en el bolsillo.
Más tarde y ante la prensa Gilles dijo que era la mejor carrera de su vida, que ni siquiera en Dijon había estado a ese nivel. Nunca el Jarama vibró tanto en su historia de las cuatro ruedas, como aquel 21 de junio, en aquella carrera, que no sabíamos que iba a ser la última de la Fórmula Uno en el Jarama y la última victoria de Gilles Villeneuve.

Como me he extendido mucho voy a ser breve. Ferrari no volvió a destacar, el famoso chasis no permitió más y la temporada acabó en las Vegas con el título de Nelson Piquet. A Reutemann sólo le faltó un punto ...

En 1982 Ferrari presentó a los mismos pilotos y un coche nuevo que despertaba muchas esperanzas. Vamos directamente al Gran Premio de San Marino en Imola. A pocas vueltas del final el resultado estaba claro. Gilles había dominado la prueba y Pironi estaba justo tras él. Había un acuerdo previo en Ferrari: si llegaban en cabeza a fin de carrera respetarían sus posiciones en las últimas vueltas, bajarían el ritmo si era posible para asegurar el doblete ante los tifossi. Pero no fue asi y Pironi adelantó a Villeneuve cuando ya rodaba claramente despacio. Gilles nunca había tenido problemas con sus compañeros y este episodio le encolerizó, pues siempre había respetado las órdenes de equipo. Se creó un ambiente muy cargado en el equipo que iba a ser muy difícil de sobrellevar. Así llegamos a la siguiente carrera, Gran Premio de Bélgica en el Circuito de Zolder.

Estamos en los últimos minutos de la sesión definitiva de entrenamientos y los Ferrari están por detrás de los Williams y Renault, Pironi está por delante de Villeneuve. Sale a la pista para el último intento con los neumáticos de clasificación, esos que duran un solo giro. Cuando va al límite en su vuelta rápida se encuentra en la trazada con el March de Jochen Mass, que va muy despacio tras marcar su mejor registro. Mass intenta dejarle el interior de la curva para no perjudicarle, pero Gilles en esta zona rápida ha elegido el exterior y su coche sale despedido al saltar la rueda delantera sobre la trasera del March. El aterrizaje es terrible y Gilles fallecerá a causa del accidente.

La desaparición de Villeneuve cayó como una bomba en el mundo informativo. Hasta en España la televisión se empeñó en sacar, una y otra vez, la secuencia del accidente. Nunca daban nada, pero ahora toma, morbo para las masas. Se han dicho muchas cosas de este accidente, algunas auténticas barbaridades, yo voy a dejaros mi opinión. Es cierto su pique con Pironi que estaba en los tiempos delante de él, pero Gilles siempre arriesgaba, no hizo nada especial, no fue una temeridad. Jochen Mass, que era uno de los pilotos más limpios, simplemente quiso dejarle pasar. Me niego a imputarle este accidente a ninguno de los dos. ¿Fatalidades de las carreras? Rotundamente no.

Villeneuve fue víctima, como tantos otros, de esa norma estúpida y aún vigente que obliga a los coches de fórmula a llevar las ruedas descubiertas, lo que propicia estos accidentes tremendos al saltar un coche sobre otro. ¡Dicen que así son más espectaculares! Hay muchas soluciones técnicas ya estudiadas que permiten minimizar los riesgos, como llevar las ruedas tapadas directamente (la audiencia se acostumbra a la segunda carrera por televisión) o montar esos pequeños carenados y protecciones que se han impuesto en los karts, por ejemplo. Y si estas no resultan buscamos otras y en paz. Lo que es una vergüenza es que este "espectáculo" se prolongue por los siglos de los siglos.

¡Qué vacío nos dejó su marcha! Siempre grande Gilles Villeneuve. El hombre que cambió la nieve por el asfalto para asombrarnos, para demostrarnos que las utopías son realizables cuando se unen la clase, la tenacidad y la decisión. Porque se entregó en cada momento de cada prueba, porque llevó su pasión como bandera y la transmitió en cada una de sus actuaciones. Porque vivió su momento con ilusión y coraje, con sencillez y humildad, con la verdad que le daba su amor por la velocidad y el motor.

Siempre grande, porque estoy seguro que todavía, desde su despacho oficial , Carlos Reutemann se pregunta a veces cómo le pudo pasar en aquella fantástica maniobra. Porque estoy seguro que Arnoux recordará de vez en cuando aquella lucha sin cuartel, en la "ese" que les hizo famosos. Porque Jacques Laffite, que ahora sigue la carrera de su hija, se desconectará en medio de alguna prueba para sonreír al recordar aquellas vueltas locas cuando no pudo concluir su impetuosa remontada . Siempre grande porque eligió, indómito, nuestro querido y hoy destartalado circuito del Jarama para regalarnos su mejor carrera.

Por eso los tifossi más fieles le grabaron para siempre en sus banderas. Por eso hoy he querido, desde el rincón de la memoria donde queda prendida la magia, dedicarle este modesto a homenaje a nuestro Pequeño Gran Hombre.

viernes, 26 de febrero de 2010

De vuelta con nuevas caras

Saludos lectores. Tenemos el honor de informarles de que la actividad del blog volverá a reanudarse tras un largo tiempo de escaso movimiento, debido al escaso tiempo del que muchos de nuestros miembros disponemos. Así, esperamos poder volver a la tónica de antaño, cuando con nuestros artículos impregnábamos el blog de alegría y constancia.

Y para ello, contaremos con una nueva incorporación, 'Curi', un esclarecido experto en fútbol y que hará delicias sus retinas con sus técnicas narrativas. Además, contaremos con la contribuición de bastantes no-afiliados a la página, que darán a conocer sus opiniones en nuestros 'Una de Dos', que ya no queda tan censurado a los meros veredictos de quienes conforman éste sitio web.

Reciban un cordial saludo:

La dirección

sábado, 6 de febrero de 2010

Prodigiosamente arrogante

En ocasiones, la vida, en incesante cambio desde el principio de los tiempos, puede variar desde la desidia y el repudio al éxtasis y gloria en cuestión de minutos. Puede evolucionar en efímeros instantes desde el más obsoleto ostracismo a la mayor de las grandezas. Es algo ordinario, natural, fantástico, otra de esas peculiares cosas de éste instigado mundo.





Y quizá eso sea aquello que más condiciona a una de las mayores estrellas del panorama mundial con un balón en los pies. Carismático, prepotente, ídolo de masas, chulesco, maravilloso y vanidoso, al portugués Cristiano Ronaldo, le viene totalmente al dedillo dicha distinción. Capaz de lo mejor y de lo peor cada domingo, el habilidoso extremo, cuyos dotes con el balón se contrastan con su prepotencia y obstinación, puede pasar perfectamente de zanjar un hastiado encuentro él solito a autoexpulsarse por destrozar un tabique nasal en sólo unos minutos. Puede pasar de prácticamente someterse al United y hacer vibrar el magno Old Trafford a ser objeto de cámaras, autógrafos y babas mientras aprieta la mano de Florentino en sólo unos instantes. Puede pasar de ser compañerísimo de Wayne Rooney, formando la pareja más letal de la Premier y llevando a la perfección una compenetración magnífica, a hacer el paripé durante un Portugal - Inglaterra para que su ex-compañero en Manchester fuese expulsado en sólo unos momentos. De convertirse en divino en el Bernabéu a no celebrar los tantos de sus compañeros o sufrir diversos cruces de cables; de deslumbrar a hacer un feo corte de manga a la hinchada de su nación; de no salirle nada a salirle todo y poder así enseñar su desarrollado abdomen. Y todo ello en diminutos santiamenes. Es capaz de ser odiado y querido, envidiado y repudiado, exitoso e infame, todo ello al mismo tiempo. Sin duda, Cristiano Ronaldo es capaz de ser todo y nada.




Con tanta destreza y desparpajo como chulería y soberbia, su autoestima se acrecenta con sus críticos y desertores. Crece a pasos agigantados. Y dicho crecimiento produce un sintético contraste entre el aumento de su propia consideración y el de su edad cerebral. Cuanto mejor se cree que es, cuanto más se piensa que se le envidia, cuanto más piensa en lo que gusta a las niñas, cuantos más 'Ases' y 'Marcas' le dicen lo bueno que es, más reducida se vuelve su madurez. Y más clarificadas quedan su niñería, su prepotencia, su pedantería, y con todo ello, la aversión y repulsión hacia su persona. Muchos dicen que todo ello es la causa de su genialidad, que sólo los más grandes son capaces de tales ocurrencias. Sin embargo, ¿qué genialidad puede haber en romper una nariz, traicionar a una hinchada por partida doble, no celebrar el gol de algún compañero por no haber sido tuyo, o dedicar una sórdida peineta a una enfervorizada grada?




Su calidad con el balón es indudable, su encaje con el fútbol, grácil, su visión, magnífica. Pero algún día se dará cuenta de que el fútbol no lo es todo. Y quizás ese día sea demasiado tarde...

sábado, 23 de enero de 2010

Diario de un mentecato

Querido diario:




El otro día, escuchando la televisión, di con un programa de debate futbolístico en el que, para mi sorpresa, se rebatía mi modo de dirigir al Barça. En primera instancia, una corriente jocosa se apoderó de mi. ¿Mi presidencia discutida? Imposible. Deben de estar locos. Yo, que he llevado por bandera al Barça de las seis copas, que he conseguido el mayor hito jamás logrado en la historia del fútbol, ¿refutado?. Nada nada, esos entrometidos periodistas debían estar equivocados. Y lo más divertido del caso era que se me criticaba por mi hipocresía, por mi intento de aunar los seis títulos de mi equipo con mi filosofía catalanista y así crear política, por los malos tratos infligidos al camerunés Samuel Eto'o, o por mis despilfarros extradeportivos de sobra conocidos. Pamplinas.

Sin embargo, los días siguientes estuve comiéndome la cabeza acerca de dicho asunto. Un pequeño sentimiento de culpa empezaba a brotar en mi pecho. Esa molesta intranquilidad me llevó a recapitular hasta mi llegada. Básicamente, mi periplo como presidente de este gran club ha venido marcado por tres clarificadas etapas.
Una primera, vigente durante los primeros años de mi mandato, en los que me mostraba como alguien cercano, correcto, que siempre presentaba sonrisas y soluciones a todo y todos y, en definitiva, como alguien que caía bien. Logré restaurar un club roto, que había contado con tres presidentes en los últimos cinco meses, devolver la ilusión a la parroquia barcelonista, carente de títulos desde hacía años, y por otra parte, conseguí exitosamente que en el mundo entero se me reconociese como una persona cabal y de lo más educada.




Pero como ya digo, mi primera etapa duró bastante poco. El tiempo suficiente para que ciertos miembros del club y gran parte de la hinchada comenzasen a discrepar de mis métodos. ¿Quizás fuese por qué aumenté casi en un 50% el precio de los abonos de un año a otro? Desde luego, hay que ver qué gente más rara. Enfadarse por eso. Pues no sé de qué pueden tener quejas, ya que en esa misma temporada, conseguí mi primer gran éxito como presidente a nivel deportivo: la consecución de la Liga en el año 2005. En sólo dos años. ¡Toma ya! Llegaba y besaba el Santo.





Tras ello comenzaría mi segunda etapa, a primera vista con aires positivistas, pero cuyos inicios fueron de lo más traqueteados. Y quién me iba a decir a mi que el final sería casi peor. Mi amigo y socio por aquella época, Sandro Rosell, gracias a cuya influencia logré ascender a la presidencia en el 2003, cada vez se mostraba más desacorde con mis ideales. Me dejé llevar por la furia, olvidando todo lo que había hecho por mi, mostrándome radical y de lo más firme. Mis ideas son mis ideas, y ni Rosell ni nadie van a cambiarlas por nada del mundo. ¿Tal vez por eso Sandro dimitiese poco después junto a otros cuatro peces gordos más? No creo. Nunca pude haber tenido culpa de ello. Ni de ello ni de nada. Dios me libre.




Paralelamente a la problemática secesión de mis rifirrafes con Rosell, me surgió una nueva preocupación. Los socios cada vez confiaban menos en mi, circunstancia a priori inexplicable, pues en el 2006 reeditamos título de Liga y ganamos la Champions, la segunda en la historia del club. Si nos reafirmábamos como el mejor equipo de Europa, ¿por qué la gente no confiaba en mi? ¿Tendría algo que ver el hecho de que me desnudase prácticamente a ojos de todas las cámaras habidas y por haber en el Aeropuerto de El Prat de Barcelona después de que el detector de metales no reconociese mi cinturón? Desde luego, algo totalmente encolerizante. A la vez que inédito. Cualquiera en mi lugar hubiera hecho lo mismo. Quién no se haya desnudado nunca en un aeropuerto que tire la primera piedra.

Pasó el tiempo, y mientras la alicaída credulidad de los socios en mi forma de dirigir el club continuaba decayendo fervientemente, fui reelegido presidente. Muy mal no tendría que estar haciéndolo entonces. La primera en la frente. ¡Es que que bueno soy! Portazo en las narices a todos mis críticos y competidores... pero un momento, si el único candidato fui yo, y sólo obtuve 8.000 votos de los más de 80.000 abonados... bueno, qué más da, la cuestión es que gané.




Mi nueva reelección, en 2007, marcaría el punto de partida de lo que terminaría siendo un sinfín de alocados intentos de rescate hacia mi persona. Paradójicamnte, la nueva temporada, la 2007-2008, venía cargada de sueños y de ilusiones. Estaba más que dispuesto a complacer a la hinchada con la consecución de todos los títulos. Los siete, contando con la Copa Cataluña. Pero todo terminó en sórdido pufo. Humillación en Liga con un sonado paseíllo al Madrid que pasará a la posteridad, en Copa y Champions en semifinales a manos de Valencia y Manchester respectivamente, y hasta derrota en nuestro trofeo por excelencia ante el Nástic de Tarragona. Todo ello además conllevaba el no disputar ni el Mundialito de Clubes ni ambas Supercopas. Por un momento llegué a pensar que los aficionados, Rosell y su junta, los periodistas, y en general todos mis críticos tenían razón, y que era un incompetente y un absurdo de pies a cabeza. Pero aquel fue otro efímero pensamiento de mi maltratada conciencia. Sin embargo, poco después las personalidades contrarias a mi mandato, encabezadas por un achacador Sandro Rosell se concitaron en forma de moción de censura contra mi. Sin motivo aparente claro, ¿cómo iba yo a esperar esto contando con mi fabuloso mandato?



Con mayores dificultades de las esperadas (quizás tirando de sobornos) superé la iniciativa de Rosell y los suyos. Pero no fue hasta aquel día, el peor día desde que heredé el trono de Joan Gaspart, cuado comencé a darme cuenta de que no podía continuar así por la vida. Me llevaría palos y más palos. Entonces me concencié y documenté sobre cómo improvar, sobre cómo recuperar el prestigio y respeto perdido (y que de hecho no sé si he llegado a tener), y llegué a la conclsuión de que la solución estaba en hacerse notar. Con mis nuevos métodos, por fin lograría ser reconocido, y sobretodo, golpear de bruces de una vez por todas a aquel demonio disfrazado de Sandro Rosell. Todo radicaba en el extremismo y el fanatismo, en difundir a todo el mundo que Cataluña y el Barça van de la mano y pertenecen a una nación totalmente independiente. Pero para ello, debería presentar un aval. Un aval tan importante que me guiase al estrellato. Y ese aval no era otro que los títulos, que las victorias. Con ello, conseguiría poder, fuerzas, elogios y lo que es más importante, la afirmación como uno de las grandes personalidades del mundo revolucionario. El nuevo Benjamin Franklin me llamarían. Ya lo estaba viendo.



Tardaría solo unos meses en ponerme manos a la obra. Prescindí de Rijkaard como entrenador y envidé por un hombre de la casa, Pep Guardiola, cuya experiencia por aquel entonces en los banquillos se limitaba a haber ascendido a nuestro filial de Tercera a Segunda B, eso sí,
en un sólo año. Pep fue el elegido para difundir mi ideología. Su filosofía de juego, que abanderaba el fútbol de toque y preciso, tenía todas las papeletas para marcar una época, y ello partía de la base de la expulsión de las malas influencias del vestuario. Así, las tres estrellas de antaño, Deco, Ronaldinho y Eto'o, se vieron obligados a traspasar la fina línea que existe entre la gloria y el ostracismo. 'Ronnie' se fue al Milan y Deco al Chelsea, pero, tras deslumbrar en pretemporada, Samu se quedó. Por ello y quizás también por mi influencia. Pero lo cierto es que a lo largo de la temporada, acalló a sus censores, y en especial a Pep. Y cómo premio por su desparpajo y rendimiento, se lo regalé a mi amigo Moratti, a ver qué tal le iba en Italia.
Aquella temporada fue mágica. Hicimos historia. Ganamos todo lo que se podía ganar. Copa, Liga, Champions, Supercopa de España, Supercopa de Europa, y en Diciembre de 2009 el Mundialito de Clubes. Mis augurios se confirmaban. Lo bueno estaba por llegar. Con el éxito deportivo, llegaba la hora promotora de mis ideas políticas. A mediados que avanzaba la gesta, era más frecuente verme cerca de manifestaciones en favor de una Cataluña independiente. Llevaba a ni Comunidad por bandera, encadenando mis brotes de emancipación con mis seis títulos. Que eran míos, claro. Ni de Iniesta ni de Xavi, ni mucho menos de Guardiola. Ni de un magnánimo Leo Messi. Ni siquiera de la fervorosa afición, ni del silenciado Samuel Eto'o, al que ya he comentado en líneas anteriores cómo agradecí su proeza. Eran míos y de nadie más. Mis seis títulos. Bueno, y quien dice seis, dice siete, pues no hay que olvidar el 2-6 en el Bernabéu, el lugar donde curiosamente habíamos sido humillados dos años atrás. El séptimo título de la temporada, humillar a nuestro histórico rival en su casa, dónde y cómo más duele, cómo mejor sabe. Y para culminar mi hazaña, mi magnífico mandato, opté por espiar a cuatro de mi vicepresidentes, desamortizando su intimidad, reduciéndoles a simples objetos, demostrándoles mi confianza. Todo ello regado con fiestas para el recuerdo, con el champán cayendo a modo de aspersión sobre mi hierático cuerpo, con mi imagen bastante achispada retozándome en espumosa champaña abierta a objetivos de cámaras y demases curiosos. ¡Qué viva el cava catalán!



Con el hito que yo, y nadie más que yo, había conseguido, me dejé llevar por la euforia. De nada me importó que ni un 20% de los catalanes compartiesen mi pensar. Unifiqué el sentimiento catalanista, haciendo del nacionalismo una moda. Algo que necesitaba estar al orden del día. Cataluña merecía ser una nación, al igual que yo merecía el atributo de esos seis títulos, al igual Eto'o merecía haber sido tratado cómo moneda de cambio y 50 millones más por un ya crecidito Ibrahimovic o al igual que mis cuatro vicepresidentes habían merecido ser investigados. Contínuamente, arremetía contra el Estado español en sí, y fomentaba (o eso creía) la idea de otro Estado naciente. Con todas mis copas, porque recordemos eran mías, profetizaba allá donde iba una inaudita síntesis de fútbol y política, desde luego, dos cosas complementarias, casi tanto como pueden serlo una chaqueta y un botón.



Pero entonces fue cuando, casi sin quererlo, hice un leve inciso en lo que todo aquello repercutiría en el fútbol. El mezclar fútbol con política, el correrme sonoras juergas, mis culminacione antideportivas, todo eso. En de qué manera trascenderían en el deporte, en la afición o en los colores blaugranas. Comprendí entonces que, para un aficionado cualquiera, que me paga mis particulares gastos desde hace ya muchos, muchísimos domingos, no rentabilizaría para nada jugar en una competición contra equipos como en Sant Andreu, el Terrasa, el Badalona, el Girona o el Gavá, y en la que nuestros máximos competidores serían el Gimnástic de Tarragona, que batalla año tras año por no verse descendido a Segunda B, o el siempre inofensivo Espanyol. Comprendí entonces que la mágica rivalidad Madrid - Barça se extinguiría. Que en Europa, el nombre del Barça quedaría mancillado y supeditado a una nueva nación aborrecida por todos. Que los mejores jugadores pasarían de jugar en Can Barça y preferirían lucirse en estadios dónde realmente se sintiese el fútbol. Comprendí entonces que tenía miedo, miedo a que en unos cuantos años, pudiese verme sentado en el palco de un Nou Camp casi vacío en un Barça - Terrasa (por poner un ejemplo). Y todo por ingenuo, por pelmazo, por estar siempre rizando el rizo. Por no saber guardar ni las formas ni mucho menos silencio.



Fue entonces cuando lo entendí todo. Cuando entendí por qué la gran mayoría de todos los millones de habitantes que habitan España me repudian y consideran alguien sucio, impresentable, deshonesto y desagradable. Cuando descubrí que no es plato de buen gusto para un seguidor ver al presidente de su equipo naufragar entre cava y manifestaciones. Cuando por fin inferí en por qué se me cuestionaba tanto, fue cuando por fin entendí por qué ni el propio Guardiola bastantes veces me miraba a la cara.




Cuando comencé a darme cuenta de que me había convertido en un personaje inadmisible y sobretodo ridículo.

lunes, 28 de diciembre de 2009

Terremoto en el Calderón





Lo que parecía imposible ha sucedido: el Atleti ha cambiado de dueño.

Emir Al-Mussah , miembro de la familia real de Arabia , ha comprado la participación de Cerezo y la familia Gil, convirtiéndose en máximo accionista del club por una cantidad que no ha sido revelada.
La noticia ha caído como una bomba en el mundo futbolístico , que no esperaba un suceso semejante en la siempre complicada trayectoria del equipo colchonero. En el momento más oportuno, cuando el Atleti estaba sufriendo una crisis deportiva e institucional que amenazaba incluso la existencia del club, se ha producido el milagro.
En el curso de una rueda de prensa, celebrada hace unos minutos en el Calderón, a la que han sido convocados los medios de comunicación con representación en Madrid, incluidos los mas conocidos de Internet, Al-Mussah ha comunicado personalmente la nueva situación.
El saudí se ha presentado en el estadio madrileño con toda sencillez, llegando en un taxi con su asesor Mike Sullivan, hombre de confianza y amigo personal desde hace muchos años, ya que fueron compañeros de clase en el colegio Finnigan, el prestigioso y elitista centro de estudios inglés donde el nuevo presidente atlético pasó parte de su adolescencia y donde se aficionó al futbol.

La reunión informativa se ha celebrado en español, sin necesidad de intérprete, pues el empresario árabe habla correctamento nuestro idioma, en una muestra de su esmerada educación. Hombre serio, de modales sencillos y amables, ha desvelado sus planes con una claridad de ideas a la que no estamos acostumbrados en el turbulento mundo del fútbol español.

"Lo más importante a corto plazo es acabar con la peligrosa situación actual. Aunque el mercado de invierno no es el más adecuado para grandes fichajes, Mike tiene el encargo de buscar los refuerzos necesarios, no vamos a escatimar medios. Queremos mejorar todas las líneas, especialmente de medio campo para atrás, siempre de acuerdo con el entrenador, que seguirá siendo Quique Sánchez Flores. No venderemos a la figuras aunque forzosamente habrá algunas bajas.

"Quiero dejar bien claro que nuestro proyecto es a largo plazo. He venido para quedarme y convertir al Atlético de Madrid en un grande de España y Europa, recuperando el prestigio que nunca debió perder. No sólo vamos a traer futbolistas consagrados, vamos a formar un grupo de ojeadores para buscar jóvenes promesas españolas y extranjeras. A ejemplo del Barça, queremos dar todas las opciones a nuestra cantera. Nuestra intención es incorporar dos jugadores como mínimo a la primera plantilla cada temporada".

"Trabajaremos a la inglesa. El entrenador finalmente elegido, que podría ser el mismo Quique, tendrá un contrato largo que facilite la planificación y el trabajo, único método de obtener resultados. No prometo a la afición títulos imposibles a corto plazo. Pero sí garantizo que no saldrán defraudados." "Sí, me gusta Arsene Wenger".

No sólo se habló del plano deportivo. El nuevo dirigente subrayó la importancia de niños y jóvenes en el nuevo Atleti, que tendrán un trato preferencial con la aparicion de un nuevo carnet que les permitirá ver tres o cuatro partidos por sólo 10 euros en total. Eso es hacer cantera en todos los sentidos. También se abrirá una tienda en una zona céntrica de de la ciudad, para resaltar la presencia del equipo en el ámbito madrileño, sin olvidarse de potenciar la actual tienda del estadio, con el lanzamiento de una línea de productos variados y asequibles de precio. Hay que reconocer que lo tiene todo pensado.

A preguntas de los periodistas en referencia a los anteriores propietarios del club, Emir ha preferido no entrar en detalles. Por cierto, los antiguos "gestores" (por decir algo) del club no han aparecido por ningún lado. Han salido corriendo (esperemos que lleguen muy, muy lejos) y estarán celebrándolo en algun sitio.
Parecía que la reunión tocaba a su fin, pero faltaba lo mejor: respondiendo a un periodista el saudí no tuvo problemas en reconocer que una de sus aspiraciones era .... la vuelta de Fernando Torres al equipo. Alguno de los presentes, conocidos simpatizantes del equipo, se frotaban los ojos. ¡Increíble!. Este tío parece que va en serio.
Es cierto que no podemos echar las campanas al vuelo, pero los indicios no pueden ser mejores para la fiel y sufrida afición rojiblanca. De entrada se han librado de los Gil, Cerezo, García Pitarch y otras hierbas, que no es poco. Pero además parece claro que ha llegado una nueva era para la gran familia colchonera, como me decía entusiasmado hace unos minutos en el bar "El doblete" un veterano y leal socio colchonero, hombre devoto y cabal que me confesaba su intención de ir a poner una vela a los santos del día en su parroquia habitual.





sábado, 12 de diciembre de 2009

Tiger Woods anuncia su retirada


ÚLTIMA HORA: El golfista estadounidense y número 1 del mundo, el multimillonario Tiger Woods, ha anunciado en su web hace escasos minuos su retirada temporal y quizás definitiva del mundo del golf, tras los últimos escándalos públicos que se han cernido sobre su persona. Dichos escándalos, de los que son remarcables la infidelidad a su mujer, sus incidencias contínuas en el mundo de la prostitución o su falta y absoluta carencia de cumplimiento de sus deberes como padre han mancillado totalmente su nombre, ocasionando que el deportista mejor pagado de la historia, reconocido icono de marcas como Nike, EA Sports o Gillette, anuncie su adiós quizás definitivo al golf, para centrarse casi exclusivamente en limpiar su imagen pública. Cuando ésto ocurra (si es que Tiger lo logra, algo bastande difícil), solo Dios sabe qué pasará. De momento, únicamente se sabe que las últimas habladurías y hechos han causado la retirada del mejor golfista de todos los tiempos, y uno de los máximos ídolos a escala plantetaria.

martes, 8 de diciembre de 2009

¿Quién se apunta al baile?



Si hay algo que el final de la temporada 2009 de Fórmula 1 dejó claro, es que muchos, muchísimos pilotos, ingenieros y demases trabajadores, no volverán a vestir aquellos colores que durante un largo periplo han llevado por bandera. Y buena parte de la culpa de ello han tenido la dichosa crisis, que obligará a muchos pilotos a buscar nuevas alternativas para no ver reducidos sus salarios y que ya está haciendo forzar la retirada de varias escuderías, como la de BMW, tercera en 2008 o la clásica Toyota, unida al rumor de que ciertos equipos hayan tenido que pedir dinero a los pilotos por un asiento, la irrupción desenfrenada de hasta cinco nuevos equipos que el año que viene formarán en la parrilla (USF1, Campos Meta, Sauber F1, Lotus F1 y Virgin Racing), y como no, el fichaje de nuestro gran Fernando Alonso por Ferrari. De nuestro bendito sueño, de ese tedioso, irrefutable pero inalcanzable matrimonio que se ha alargado muchísimo más de la cuenta y que por fin es una realidad.




De una vez por todas, el señor Montezemolo se decidió por firmar al posiblemente mejor piloto de cuantos conformal la parrilla como principal base de su proyecto 2010: volver a lo más alto. Para ello a Fernando no le faltará apoyo, pues contará con un escudero de lujo, como es el desdichado Felipe Massa, y otros tres hombres, como su compatriota Gené (que veamos si sigue finalmente) o los italianos Fisichella (que por otro lado podría marchar a alguna de las nuevas escuerías) o Badoer, además de con el maravilloso y envidiable grupo de trabajadores que conforman la escudería del Cavallino Ramplante. Todos ellos trabajarán a destajo para que el español se sienta con total comodidad en su nueva casa.




Ante esto, el gran damnificado de este enlace no ha sido otro sino que el finés Kimi Raikkonen. El ex-campeón del mundo ha pagado con su puesto su ensombrecida e irregular temporada del pasado año, y que, aunque todo parecía indicar que terminaría firmando por McLaren, Toyota o Brawn, parece haberse decantado por los rallies, confirmándose la firma de un contrato con la escudería Citröen, por lo que la máxima categoría automovilística se queda huérfana del campeón de 2007.




Pero en Ferrari no ha sido, ni de lejos, en el único lugar en el que irán a sucederse cambios. Y es que a día de hoy, más de un mes después del fin de temporada, solo cuatro escuderías, al margen de la italiana, han confirmado su formación para el año que viene. Red Bull abogará por la continuidad y mantendrá a Webber y a Vettel, mientras que Williams cambiará totalmente de cara sustituyendo a Rosberg y Nakajima por el decano de esta competición, Rubens Barrichello, y el campeón de la GP2 Nico Hulkemberg. También Force India mantendrá su formación, reteniéndo a un Sutil que competirá junto a Liuzzi, dejando de lado la opción tan suculenta económicamente hablando de introducir un piloto indio como Karthikeyan o Chandhok, o a nivel automóvilístico, un piloto veterano y de talento como Trulli o Pedro de la Rosa, y que sonaba con fuerza para ocupar el volante de Mercedes GP (antigua Brawn) junto a Nico Rosberg. Sin embargo, el cambio más destacable ha sido el del campeón del mundo, Jenson Button, que optó por dejar de lado al hombre gracias a cuyo trabajo pudo lograr el pasado Campeonato, Ross Brawn, para irse a McLaren, donde correrá acompañado del talentoso Hamilton, en lo que será una unión de lo más competitiva entre pilotos británicos en una escudería de la misma nacionalidad, y que parece apostar con fuerza por el patriotismo inglés.




Además, cabe destacar la compra de la vigente Campeona del Mundo, Brawn GP, por la multinacional Mercedes, por lo que se producirá una especie de enlace entre McLaren y Mercedes, aumentándo aún más (si se puede) la fuerza e influencia de esta última en la Fórmula 1. De este modo, no extraña el hecho de que si McLaren quiera britanizar al equipo, Mercedes quiera germanizarlo. Así, la marca ha confirmado ya a Nico Rosberg como uno de sus asientos, y queda pendiente la espera de la confirmación del otro alemán que viene sonando fuerte bastante tiempo, Nick Heidfeld. Pese a ello, se habla también de un posible interés por otros corredores, como los probadores De la Rosa o Conway, que a su vez suenan para varias escuderías, junto al denigrado finlandés Kovalainen, que ya corrió en McLaren los dos últimos años. asi como de un hipotético fichaje de Kubica si Renault, escudería por la que ha firmado el polaco, finalmente decide retirarse de la parrilla o es comprada por Prodrive. Incluso se ha llegado a especular con la vuelta de Schumacher. Con esto, a dia de hoy, lo único claro es un guiño preciso realizado por Heidfeld a la escudería, aparte de rumores. Muchos rumores.



Por lo demás, el paddock es de lo más incierto. Con claridad se sabe que el suizo Sebastien Buemi seguirá en Toro Rosso, y que su compañero casi a buen recaudo será el español Jaime Alguersuari, que aún no ha sido confirmado, lo que ha dado pie a habladurías sobre si Neel Jani, el joven australiano Ricciardo o incluso el propio (posibilidad más que remota) Juan Pablo Montoya podrían acompañar al helvético. También hay conocimiento de que Kubica ha firmado por Renault, equipo que sin embargo no sabe si podrá formar el año que viene, y que podría estar secundado por varios pilotos. Han sonado los franceses Montagny o Grosjean, el subcampeón del Mundial de GP2 Lucas di Grassi, la sorpresa de la última mitad del pasado año Kamui Kobayashi, el prometedor Vitaly Petrov, el considerado por los japoneses 'El nuevo Alonso', Ho-Pin Tung e incluso el indio Narain Karthikeyan. También se ha relacionado a Kovalainen con la escudería gala, pero la posibilidad de que Briatore y Symonds sean indultados no le molaría un pelo en su hipotética vuelta. Incluso se habla de que el propio Kubica podría haber pedido a Renault que trate de contratar a Heidfeld, que ha formado junto a él durante las cuatro últimas temporadas, en las que han protagonizado piques sanos pero a la vez apasionantes.





Otro piloto confirmado ha sido Bruno Senna, sobrino del para muchos mejor piloto de la historia, se ha comprometido con el mítico Adrián Campos y su nuevo equipo, Campos Meta, que se convertirá en Marzo en la primera escudería española en competir en la Fórmula 1. Al lado del precoz brasileño, se han especulado con varios pilotos, en su mayoría españoles, como son De la Rosa, cuya opción, a priori patente y fluida se ha ido diluyendo con el paso de los meses, Marc Gené, probador de Ferrari y con escasas posibilidades, todo sea dicho, el campeón de la renacida Fórmula 2 rápido y completo Andy Soucek, el jovencísimo asturiano Javi Villa, que ya compitió para Campos en GP2, o el propio Adrián Campos Jr, hijo del propietario y cuyas últimas actuaciones en las pruebas le han venido a confirmar como un serio candidato, además de otra retaíla de nombres como los del Campeón del Mundo de GP2 en 2008 Giorgio Pantano, Vitaly Petrov o el agresivo e irregular venezolano Pastor Maldonado.



Del resto de las nuevas escuderías, únicamente Virgin Racing, que ha adquirido las acciones de la verdadera escudería que iba a entrar, Manor GP, ha confirmado algún piloto. Ese no será otro que el alemán Timo Glock, que tras el abandono de Toyota por la crisis financiera, ha optado por enrolarse a este nuevo proyecto. Todo parece indicar que, aunque todavía no es seguro, le acompañará el español Andy Soucek, absoluta revelación de lo que llevamos de pretemporada, pese a que a esta lista también se han unido hombres como los veteranos Gary Paffett, Giorgio Pantano, Takuma Sato o Anthony Davidson, además de los promiscuos Paul Di Resta (que ya ha destacado en el DTM), Mike Conway o Lucas Di Grassi.




USF1, otra de las nuevas, todavía no ha confirmado a nadie, pero a su entorno se han cernido nombres de pilotos que podrían ser, al igual que la escudería (que, por cierto, dispondrá de su base de rodaje en Aragón), de nacionalidad estadounidense. En este contexto, han sido relacionados los nombres de Scott Speed (que tuvo un fugaz y desafortunado paso por la categoría), Danica Patrick (que podría convertirse en la primera mujer a lomos de un Fórmula 1), Johnnie Johnson (cuatro veces Campeón del Mundo en la Nascar), JR Hildebrand (ganador de la Indy Lights 2009 y que ha estado probando con Force India), Marco Andretti (dispuesto a seguir la estela de su padre y abuelo, que fue Campeón del Mundo) o Jonathan Summerton (mediático piloto estadounidense). Sin embargo, si ninguna de las cuatro opciones, como parece podría ocurrir, termina cuajando, han sonado los nombres de varios pilotos, en su mayoría veteranos. Es el caso del ex-campeón del mundo Jacques Villeneuve, que parece haber reconsiderado su retirada, Pedro de la Rosa, Heikki Kovalainen, Alex Wurz (que parece haberse retractado en las últimas horas de su rechazo a una oferta de este equipo), Giancarlo Fisichella o Anthony Davidson, pero también destaca la presencia aquí de futuros talentos como el argentino Pechito López y, una vez más, el español Andy Soucek, junto a otros hombres como el nipón Sakon Yamamoto, el holandés Christijan Albers o el conflictivo brasileño Nelsinho Piquet.




En tanto, los propietarios de la nueva escudería malaya Lotus han afirmado que la semana que viene se harán oficiales los nombres de los pilotos que formarán en parrila el año que viene. Todo parece indicar que el veterano Jarno Trulli será el primer piloto, y que podría verse secundado por otro piloto para cuyo puesto han sonado hombres de nacionalidad múltiple, como el joven malayo Fairuz Fauzy o los experimentados (pero torpes) Takuma Sato, Narain Karthikeyan o Kazuki Nakajima, cuya nacionalidad oriental les otorga predilección para este puesto. Junto a estos, se han vinculado a otros ccomo Sebastien Bourdais, Tiago Monteiro, Jacques Villeneuve o Romain Grosjean, e incluso el catalán Marc Gené.





Por último, la plaza del equipo Toyota ha sido comprada en estos últimos días por el millonario suizo Peter Sauber, que vendió las acciones de su propio equipo, Sauber a BMW en 2005, y que ahora se las ha recomprado a la magnánima empresa alemana. Sauber volverá bajo el mismo nombre, el mismo creador, y básicamente los mismos trabajadores que en su día sustentaron su base. En este proceso de retornos, podría producirse también, dato que destaca sobremanera, la posible vuelta de Heinz-Harald Frentzen, antiguo piloto de la marca, de 42 años, al Gran Circo, como uno de los dos asientos. Como ocurrió en la temporada 2003, Frentzen podría volver a formar pareja con Heidfeld, lo que conformaría un extraño retorno al pasado. Sin embargo, es un caso bastante hipotético, y todo parece indicar que las posibilidades de que Frentzen vuelva a la Fórmula 1 son demasiado vagas. Aunque lo de Heidfeld no es ni de lejos tan descabellado. Si finalmente lo de Mercedes no culmina y no llega a ningún lado con Renault, Peter Sauber le recibiría con los brazos abiertos. No obstante, no han sido los nombres de ambos los únicos en ser ligados a Sauber, sino que también han trascendido hombres como los del, al parecer multiofertado Kovalainen, el ruso Petrov, los nipones Sato o Kobayashi, la promesa mexicana Esteban Gutiérrez o el veterano austriaco. probador antaño de Brawn y hace dos años de la propia BMW, Christian Klien, además de otros de nuestra nación como, una vez más, el prometedor Andy Soucek o el veterano Pedro de la Rosa.





Resumiendo, lo poco que se sabe es que la parrilla del año que viene quedaría configurada así:




1.- McLaren: Hamilton; Button


2.- Mercedes (antigua Brawn GP): Rosberg; (¿Heidfeld, Kubica, Schumacher, de la Rosa, Conway, Kovalainen?)


3.- Red Bull: Vettel; Webber


4.- Ferrari: Massa; Alonso


5.- Williams: Hulkenberg; Barrichello


6.- Renault (¿Prodrive?): Kubica; (¿Grosjean, Kovalainen, Kobayashi, Montagny, Karthikeyan, Petrov, Di Grassi, Ho-Pin Tung?)



7.- Force India: Sutil; Liuzzi



8.- Toro Rosso: Buemi; ¿Alguersuari, Jani, Ricciardo, Montoya?)


9.- Lotus F1 (¿Villeneuve, Trulli, Monteiro, Soucek, Sato, Karthikeyan, Fauzy, Nakajima, Grosjean, Gené?)


10.- Campos Meta.- Bruno Senna; (¿Petrov, Soucek, Maldonado, Piquet, Gené, Pantano, De la Rosa, Villa, Adrián Campos Jr?)



11.- USF1.- (¿Speed, De la Rosa, Patrick, Hildebrand, López, Fisichella, Davidson, Summerton, Villeneuve, Johnson, Yamamoto, Wurz, Andretti, Albers, Piquet, Soucek, Bourdais?)



12.- Virgin Racing (antigua Manor GP).- Glock; (¿Paffett, Davidson, Soucek, Pantano, Di Resta, Di Grassi, Sato, Conway?)



13.- Sauber.- (¿Heidfeld, Kovalainen, Soucek, Klien, Frentzen, Gutiérrez, Kobayashi, Sato, De la Rosa?)




Sin embargo, pese a tenerse ligeras ideas de todo ello, cuanto menos parece muy confuso. Hay únicamente 11 puestos para decenas de pilotos parados y que estarían dispuestos a todo para conseguir uno de esos bólidos. Todos los años por estas fechas igual. No hay nada clarificado, pero este año parece que la sombra de los volantes libres será más alargada que nunca. La Fórmula 1 está sometida a un baile constante, y solamente los líderes de cada equipo decidirán con quién bailar. Y en mucho casos, se dejarán guiar por el mejor postor. Y ya saben a lo que me refiero. ¿Quién se apunta?

miércoles, 25 de noviembre de 2009

¿Esto es deportividad?

No estoy seguro de ser la persona apropiada para hablar sobre este asunto, porque es digno de alguien como Iker Jiménez. Esta historia, ha llevado a muchos aficionados a formularse una pregunta: ¿Qué sucede entre los árbitros y el Fuenlabrada?

Quizá, alguien puede pensar que "estos del Fuenla son unos quejicas", pero si echamos la vista atrás y repasamos los 9 partidos que lleva jugados el Ayuda en Acción, vemos como el arbitraje, partido tras partido, ha perjudicado al conjunto fuenlabreño. Las cuatro primeras jornadas, no podemos poner muchas pegas, pero a partir de la quinta jornada, el nivel del arbitraje ha ido descendiendo.

En la quinta jornada, el Fuenlabrada se midió al Obradoiro, quien fulminó a base de triples al Fuenlabrada en el último cuarto. Lo único extraño que cabría destacar son un par de jugadas que se produjeron en el último cuarto. No nos llamó la atención, ya que pensamos que "un error lo tiene cualquiera".

En la sexta jornada, el conjunto naranja se enfrentaba en casa contra el Valencia, el cabreo de la afición fue monumental. De la mano de la colegiada Anna Cardús, robaron el partido al Fuenlabrada. Además, por si no estábamos cabreados, arrebataron una bocina a un señor que simplemente la estaba tocando a pie de campo, y al ir a reprender una acción de las muchas criticables, la levantó ligeramente. Patético.

En la séptima jornada se jugó el derbi madrileño. Como dije anteriormente en este blog, Guil recibió una técnica y le acusé de no saber medir sus palabras, pero cuando ves lo que está pasando te preguntas: ¿Lo qué le dijo fue realmente merecedor de técnica? Y lo más curioso fue que se produjo en plena reacción fuenlabreña.

Jornada 8: El Ayuda en Acción necesita romper su mala racha, pero el rival no es el más adecuado para ello. Además un goteo continuo de faltas y una antideportiva muy polémica, provocó otro nuevo enfado de la afición e influyó bastante en la derrota ante el Barcelona.

Ya en la jornada 9 el Fuenla se medía ante el Caja Laboral (antiguo Tau), y se llegaba al último minuto con el marcador muy igualado: 68-69 para el equipo vasco, entonces fue cuando, inexplicablemente, pitan una antideportiva a Batista. Esta falta no mereció tal castigo, además, Pau Ribas acababa de cometer una similar que no obtuvo esta consideración, y por si fuera poco, no pitaron como antideportiva una falta cometida sobre Thomas en la que se iba en contrataque.

La afición del Fuenlabrada no puede más, hasta ahora había tratado de dejarlo al margen, pero esto ya no es casualidad. Y yo pregunto, ¿Tienen que estar arriba los de siempre, aunque no se lo merezcan? ¿No quieren que la liga sea cosa de dos equipos? ¿El Fuenla no tiene suficiente caché para la Copa del Rey?

Como forma de protesta las peñas han decidido guardar un minuto de silencio antes del partido dando la espalda a la cancha, para ver si de una vez, la ACB recapacita y demuestra la deportividad de la que tanto hace gala. Desde aquí, mi apoyo a las peñas y mi repulsa a la actuación de los árbitros, porque la segunda mejor liga del mundo no puede dar este ejemplo si quiere seguir siéndolo.

Otro año sin Puerta