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viernes, 20 de noviembre de 2009

El Fuenlabrada: una auténtica montaña rusa.

Hace unas semanas, en la ciudad del sur de Madrid todo era felicidad: firmaron el mejor arranque de su historia (4 de 4) ganando a domicilio a Unicaja y Bilbao, dos fortines a priori infranqueables; además se consiguió por primera vez en la historia de la ACB 4 títulos de MVP consecutivos, primero Batista, luego Fitch, C.T. y por último Fitch otra vez, firmando la escalofriante cifra de ¡41 PUNTOS!. En 4 semanas, el "nuevo" Ayuda en Acción registraba 100 nuevos abonados, y dejó boquiabiertos a todos los medios, demostrando que con poco presupuesto y la continuidad de dos únicos jugadores (Sandes y Mainoldi) se podía formar una plantilla digna de PlayOffs.

En el horizonte dos partidos: Obradoiro y Estudiantes, considerados de "la liga del Fuenla". Es muy probable que estos dos conjuntos peleen por la permanencia, y como avisó Ferrán López en una entrevista concedida al programa Al Primer Toque: "Todo esto es muy bonito e ilusionante, pero si no ganas a Xacobeo BluSens y Estudiantes, las victorias en Málaga y Bilbao no habrán servido de nada". Y es cierto, lo suscribo, porque en una hipotética última jornada, los equipos que pueden dejarte fuera de la ACB, son los de esta categoría, y cobra mucha importancia el Basket Average.



Guil ya había avisado: "Igual que se ganan 4 partidos seguidos, se pierden otros 4 consecutivos". Y no se equivocaba. Hizo un llamamiento a sus jugadores, rogando que ante el Valencia, algún otro jugador tomase las riendas del equipo, no sólo el "Trío Mágico", pero no surgió mucho efecto, hasta que sucedió la catástrofe, lo impesanble, una frase tabú en el Fuenlabrada fue pronunciada: ¡Fitch se ha lesionado!, y por si fuese poco Berzins y Mainoldi también tuvieron que acudir a la enfermería, y no jugaron el derbi mencionado anteriormente.

Con este panorama, al Telefónica Arena saltó un Fuenlabrada mermado, con Fitch lesionado y Thomas apagado, depositando todo el peso en Batista. Fue demasiado. En este momento, el técnico sevillano recuerda que tiene un alero apartado en el banquillo, un alero que lo poco que le había dejado jugar, respondió con una actuación notable: Cortaberría. Salta a la pista, revoluciona al equipo, despierta a Thomas, y por si fuese poco, ¡anota 16 puntos sin fallo! El Fuenla reacciona, reduce la distancia por debajo de la barrera psicológica de los 10 puntos. Pero Guil no supo cerrar la boca a tiempo, ¡TÉCNICA PARA EL TÉCNICO! Que paradoja... el hombre que tiene que dar ejemplo a sus jugadores y no es capaz de mantener la compostura. El conjunto colegial abrió una brecha en el marcador insalvable.

Ya son tres derrotas: Obradoiro, Valencia y Estudiantes. La profecia de Luis Guil iba camino de cumplirse. Y se cumplió. Le tocaba medirse al Barcelona, otra vez sin Fitch, Berzins y Mainoldi. Es cierto que era un partido difícil, pero el Fuenlabrada no fue el que es, ese Fuenla que en 2 minutos te remonta 20 puntos, ese Fuenla que quiere ponerse por delante, ese Fuenla con garra, y sobre todo ese Fuenla que, aunque pierda, lo deja todo en la pista. Fue todo el partido por detrás, y se conformó con eso. Dejó los deberes para última hora, y no le dio tiempo a hacerlos. Thomas, de nuevo dormido, despertó, y lo hizo de manera espectacular. Colom, por fin demostró por que se le ha fichado: sus increíbles asistencias. Sandes, se dio cuenta de que el partido había empezado, esto es una buenísima noticia, pero que no puede llegar en el último cuarto. El Fuenla se puso a 3, pero Ricky demostró por que vale casi 4 millones de Euros, metiendo un triple que daba la victoria al conjunto catalán. Por cierto, nueva técnica a Guil.

Ahora la pregunta que nos hacemos todos: ¿qué le pasa a nuestro Fuenla? Es incomprensible que pase de tanto a tan poco, no pedimos que gane al Barsa, pero sí que no le humillen equipos como Obradoiro o Estudiantes. ¿Lesiones? Puede ser... ¿Exceso de confianza? Es posible... Personalmente, yo el problema lo veo en Guil, la temporada pasada, por muy mal que saliese todo, aparecían Saúl, Oleson, Valters y Bueno para arreglar el partido, creo que el sevillano sigue esperando que aparezca Oleson y le meta 5 triples. Debe darse cuenta de lo solo que está Batista en la zona, y quizá quitar peso al la línea de triple, porque este año no entran como el pasado.

Desde aquí, todo mi ánimo para el Fuenlabrada, y darle las gracias por los grandes momentos de disfrute que nos hace pasar. ¡Alé Fuenlabrada Alé Alé....!

miércoles, 28 de octubre de 2009

Bendita pasión

Si hay algo que la vida enseña día a día es que las cosas nunca son como parecen. Que el azar nos depara muchas sorpresas, y que la humildad debe ser siempre la mejor baza del ser humano. Da igual que te llames Karim Benzemá, tengas el mundo a tus pies o seas considerado como uno de los mejores en tu oficio, o que te llames Borja Pérez y tu nombre únicamente se haya escuchado por un homófono tuyo de una popular serie de La Sexta. Da igual que seas considerado como el mejor equipo del mundo, como quizás uno de los poquísimos clubes cuya existencia es sabida por todo el gentío habido y por haber sobre la tez de la tierra, que ser un equipo que con casi 40 años de historia haya logrado como máximo hito pasar a una segunda ronda de Copa del Rey y una clasificación para los play-off de ascenso. Da igual. Da igual que tu estadio tenga capacidad cómo para albergar casi cien mil personas, y que en cuyas dimensiones pueda entrar lo equivalente a más del total de agua que entra en todas las piscinas de la capital, que que juegues en un patatal en el que resulta imposible dar tres zancadas largas sin tropezar. Da igual. Da igual porque el fútbol no entiende de mundos, de comparaciones, de tener uno de los vestuarios más lujosos del mundo o de contar con otro con duchas compartidas, porque no entiende de Primeras Divisiones ni de Segundas. Porque eso es lo bonito del fútbol. Lo que le hace imprevisible, fortuito, repentino y en definitiva, tan apasionante. Que no entiende de lógicas.

Y anoche el Real Madrid, mejor club del Siglo XX, dio buena cuenta de ello. Se enfrentaba al modesto Alcorcón, cuyo estadio está situado a apenas 300 metros de la casa de un servidor, y de cuya existencia muchos sólo sabían por la mención que Chiquilicuatre le dio en su 'Chiqui-Chiqui' dos años atrás. Para todos los habitantes de Alcorcón, suponía todo un éxito ver sobre el césped dónde tantas veces algunos de ellos han jugado a hombres como el holandés Van der Vaart, el incombustible y mítico Raúl González, el 'Héroe de Ataturk' Jerzy Dudek que le dio una Champions al Liverpool, o al antes nombrado Benzemá, frente a los chavales del Alcorcón en proceso de formación como el canterano Borja Gómez o los jóvenes pero experimentados Ernesto, Carmelo o Diego Cascón, comandados por los veteranos Juanma Barrero, ex del Atlético, o Alberto Nagore, polivalente jugador de envidiable trayectoria en Segunda B, y por los ídolos alcorconeros Íñigo López o el 'capi' Rubén Sanz. La expectación era tal que en el campo (que tuvo que ser ocasionalmente ampliado por no cumplir los requisitos mínimos que debe de cumplir un estadio en un partido de Copa del Rey) no cabía un sólo alfiler. Ni en él, ni en las vallas ni tejados de edificios de alrededor, albergados por aquellos que, apelando a la inteligencia presenciaron el partido sin pagar esos cuantiosos 40 euros que valía la entrada.

Y si ya suponía toda una proeza el ver a los ídolos blancos sobre el Santo Domingo, imagínense lo que denotó el sorprendente primer gol del partido. Un tal Borja Pérez, que, a la sombra tuvo que emigrar hace diez años de la cantera madridista y que en ese tiempo les ha hecho a los hoy pupilos de Pellegrini 6 goles en 4 partidos, abría la lata tras una gran jugada de equipo y batía a Dudek con un inapelable disparo. Era el 1-0, que vino reforzado por el incondicional apoyo del no menos incondicional graderío, punto de inflexión para el equipo alfarero, que vio como el marcador reflejaba un claro 3-0 al final de los primeros 45 minutos fruto de grandes jugadas. 3-0 y porque Dudek y el palo evitaron una mayor debacle. La incredulidad se apoderaba de las aficiones de unos y de otros bandos. Xabi Alonso y Casillas, aponchados sobre las cochombrosas gradas, no daban crédito a lo que veían. El míster del Alcorcón, Juan Antonio Anquela, veía su nombre coreado en el mismo estadio dónde curiósamente el Real Unión de Irún, verdugo del Real M
adrid en Copa el pasado año justamente sobre estas fechas, apeó a sus pupilos del sueño del ascenso a Segunda en aquel fatídico mes de Junio. Y el Señor José María Gutiérrez, 'Guti' para los amigos, volvía a demostrar su educada y pulcra profesionalidad dedicando una peineta al público amarillo y mandando literalmente a tomar por culo a su entrenador, un Manuel Pellegrini que ayer pudo dejar firmada su sentencia de muerte.

Ya en el segundo tiempo, se terminó de desatar el jolgorio en la pequeña localidad sureña de Madrid. Otro gol de Borja Pérez cerró la justa goleada nada más comenzó el segundo periodo. A partir de entonces, Anquela estuvo bastante listo y se limitó a defender el resultado ante un Madrid que continuaba a verlas venir. Y así se llegó al final, al apoteósico final. Las caras largas del madridismo, que de nuevo se había mostrado prepotente y confiado, contrastaba con la descomunal fiesta en Alcorcón, que se alargaría hasta altas horas de la madrugada, donde jugadores, afición y todo el mundo presente se uniría en nombre de su pueblo para poder seguir creciendo juntos. No era relevante lo que fuese a ocurrir en el partido de vuelta en el Bernabéu de dentro de dos semanas. Porque lo que importa es que el fútbol ha sido justo con un Alcorcón que en ningún momento pareció un equipo de Segunda B, sino que más bien las tuercas parecieron intercambiarse, convirtiéndose los alfareros clandestinamente en 'Galácticos', y los merengues en mártires.

Os lo habéis ganado campeones, eso y mucho más. Porque habéis vuelto a despertar el sentir de una pasión, porque gracias a vosotros Alcorcón vuelve a disfrutar con el fútbol sólo poco tiempo después del fiasco del ascenso. Porque sois los responsables de que ahora todo el mundo sepa y bien dónde está Alcorcón. Porque muchos de vosotros habéis copado vuestra primera portada de un periódico. Porque le habéis infligido su goleada más dolorosa al, para muchos, 'mejor Madrid de la historia'. Enhorabuena, campeones.

viernes, 2 de octubre de 2009

Merecemos estos Juegos




Por nuestro espíritu. Por nuestra unidad. Por romper de una vez con el tópico de que somos el culo del mundo. Porque todos "tenemos una corazonada". Porque todos los partidos políticos habidos y por haber se han unificado para poder cumplir este anhelado sueño. Porque queremos callarle la boca al COI con la celebración de dos Olimpiadas consecutivas en el mismo continente. Porque hemos demostrado que podemos y que queremos. Porque nombres propios como Alberto Contador, Arturo Casado, Nuria Fernández, Raúl González, Felipe Reyes, Rafa Martínez, Iker Casillas o Fernando Torres avalan nuestra ciudad, y otros como Marta Domínguez, Pau Gasol, Andrés Iniesta, Rafa Nadal, Gemma Mengual, David Meca, Paquillo Fernández, Amaya Valdemoro, Fernando Alonso, Rudy Fernández, Mireia Belmonte, Alejandro Valverde, Teresa Perales o David Villa hacen lo propio con nuestro país. Porque todos los que nos sentimos españoles lo queremos y deseamos con toda nuestra fuerza. Porque, de una vez por todas, queremos demostrar que somos una ciudad importante, y que somos capaces de poder tocar el cielo.




¡ÁNIMO MADRID!

jueves, 1 de octubre de 2009

La maldición del arcoiris también persiguió a Ballan.

Parece mentira que lleguemos a decir que en Mendrisio Alessandro Ballan, campeón mundial en 2008, se ha quitado un peso de encima. Pero así es. El triunfo que logró el altísimo corredor italiano el año pasado en el Campeonato del Mundo de Varese le ha reportado más consecuencias negativas que positivas. Desde su consagración en el panorama ciclista en 2007 con su victoria en el Tour de Flandes, el corredor italiano ha firmado su peor temporada, con tan sólo dos victorias (una etapa y la general final del Tour de Polonia) y sufriendo diversas lesiones y contratiempos que le han privado de disputar las clásicas de primavera y rendir a su mejor nivel durante prácticamente todo el año, firmando una más que mediocre actuación en el Tour de Francia.
Como cada año, Ballan dividió su temporada en dos mitades; una primera mitad dedicada en exclusiva a las clásicas de primavera, con su punto álgido en las dos clásicas de pavés, el Tour de Flandes, en el que ya se impuso dos años atrás, y la París-Roubaix, donde subió al tercer escalón del podio la temporada anterior, y la segunda mitad centrada en la defensa de su corona mundial. Pronto empezaron a torcerse los cálculos del ciclista transalpino cuando tuvo retirarse en Tirreno-Adriático aquejado de un virus. En principio tuvo que renunciar a disputar la Milán-San Remo, pero luego la situación se fue complicando y tampoco puedo disputar las clásicas de primavera. Entonces fue cuando se le diagnosticó el citomegalovirus, el cual le tendría alejado de las carreteras hasta el verano, cuando regresó para tomar parte en un Tour de Francia por el que pasó con más que pena que gloria. El italiano fue afinando poco a poco su forma física de cara al Campeonato del Mundo, donde partía inevitablemente con el cartel de favorito al defender título y debía dar la cara obligatoriamente como vigente campeón si quería mantener su reputación. Pero una vez fue avanzando la carrera pudimos comprobar que a Ballan le sobraron kilómetros y finalmente naufragó acabando a casi tres minutos y medio del vencedor. En resumen, un año aciago para olvidar. El próximo, ya libre del gafe que conlleva vestir el maillot arcoiris, ¿podrá volver a rendir al nivel que lo hizo años anteriores? De momento ya ha decidido cambiar de aires y dejará su equipo de toda la vida, Lampre, para aterrizar, sorprendentemente, en el conjunto estadounidense BMC Racing, en el que también recalará el incombustible George Hincapie.

El curioso caso de la maldición que lleva consigo el maillot arcoiris se ha analizado muchas veces y no se encuentra una explicación lógica. La mayoría de los corredores que lo han vestido han sufrido las consecuencias durante toda la temporada siguiente y algunos de ellos incluso ya han visto frenada su carrera deportiva para siempre. En los últimos años, sin ir más lejos, tenemos varios ejemplos. El bicampeón mundial Paolo Bettini, vencedor en 2006 y 2007, sufrió un durísimo golpe pocos días después de haberse proclamado campeón mundial por primera vez cuando su hermano Sauro falleció trágicamente en un accidente de tráfico. Bettini estuvo tentado de abandonar el ciclismo, pero se repuso y gracias a su enorme calidad recuperó su mejor nivel y fue capaz de revalidar el título en Stuttgart, hito sólo logrado anteriormente por los míticos Ronsse, Van Steenbergen, Van Looy y Bugno. Y de nuevo la suerte le dio la espalda al italiano y vivió un auténtico calvario durante buena parte del siguiente año sufriendo muchas caídas y lesiones que le apartaron bastante tiempo de la actividad. Finalmente no pudo conquistar por tercera vez el título y decidió retirarse del ciclismo. Otro buen ejemplo es el del español Igor Astarloa, campeón en 2003, quien desde aquel brillante e inesperado fue bajando su nivel progresivamente hasta acabar prácticamente repudidado por la UCI por sospechas de dopaje, eso sí, no confirmadas. No nos olvidamos tampoco del vencedor en 2002, el singular Mario Cipollini, el mejor velocista de todos los tiempos, que se impuso en el Mundial de Zolder tras muchos años de pelea. Su decadencia empezó a partir de ese triunfo aunque, eso sí, 'Il Bello' ya contaba treinta y cinco primaveras por aquel entonces. Cipollini se vio eclipsado por la emergente figura de otro velocista del país transalpino, Alessandro Petacchi, y fue cayendo en el olvido hasta que definitivamente abandonó la práctica del ciclismo profesional tres años después. Remontándonos muchos años atrás y obviando más casos similares a los comentados, llegamos sin duda al más trágico de todos, el del belga Jean-Pierre Monseré, quien venció en la edición de 1970, disputada en Leicester, y que apenas medio año después, a mediados de Marzo del año siguiente falleció de forma trágico al colisionar accidentalmente contra un coche mientras entrenaba. También es conocido el caso de Benoni Beheyt, corredor belga vencedor polémico en la edición de 1963 por delante del ídolo nacional Rik Van Looy, a quien privó de ganar por tercera vez unos Campeonatos del Mundo disputados, además, en Bélgica. Beheyt se saltó la estrategia del equipo y se impuso al claro líder del combinado belga para perplejidad de todos. Un grave error que pagaría para siempre, pues todo el país se volvió en su contra obligándole a abandonar el ciclismo precipitadamente pocos años después.

Hay muchos más casos en la larga historia de los Campeonatos del Mundo que confirman que no siempre es oro todo lo que reluce y que más de uno habría preferido no ganar el maillot arcoiris. Hagan sus reflexiones y pronostiquen: ¿Sobrevivirá Cadel Evans a la maldición del arcoiris?

martes, 29 de septiembre de 2009

Evans se viste de arcoiris.

La justicia siempre acaba prevaleciendo. O al menos eso parece repasando la presente temporada ciclista, la cual ya se está despidiendo. Pero sobre todo ha sido en este último mes cuando el ciclismo ha otorgado a dos de sus eternos segundones el premio que llevaban tanto tiempo persiguiendo. Si a principios de mes fue Alejandro Valverde quien, tras haber visitado todas las plazas de honor de la Vuelta Ciclista a España situadas entre los puestos 2º y 5º, por fin logró hacerse con el triunfo absoluto en la ronda española, ahora ha sido Cadel Evans, dos veces segundo en el Tour de Francia y tercero en la última Vuelta a España quien, pese a no ser la prueba que más se adapta a sus cualidades, por fin ha logrado ese gran triunfo que se le reclamaba ganando el Campeonato del Mundo, disputado en Mendrisio.

La cita más bonita del calendario ciclista, el Campeonato del Mundo, se presentaba una vez más con un amplísimo abanico de favoritos, fundamentalmente las puntas de lanza de España e Italia, eternas rivales en esta cita anual y que normalmente se reparten el botín. En esta ocasión, pese a ser los italianos quienes defendían título, era España la selección que partía un paso por delante de las demás, pues en el equipo que presentaba figuraban, entre otros, Alejandro Valverde, Óscar Freire (tricampeón del mundo) y Samuel Sánchez (campeón olímpico), además de algún actor secundario que podía tener algo que decir como Joaquim Rodríguez. Mientras, el cuadro italiano se presentó en la cita con el defensor del título, Alessandro Ballan, y el subcampeón, Damiano Cunego, como principales bazas. Al margen de las dos potencias del ciclismo mundial, aparecían en las quinielas el genial Fabian Cancellara, que corría en casa y había prometido batalla, los hermanos Schelck, los belgas Philippe Gilbert, campeón en ruta de su país, y Tom Boonen, campeón del mundo en 2005, o el combativo Sylvain Chavanel, pues el recorrido era propicio para sus cualidades, el joven danés Matti Breschel, defensor del bronce, o el eterno Serguei Ivanov, ganador de la última Amstel Gold Race.

Una vez se dio el pistoletazo de salida, todas las quinielas y estadísticas quedaban como anécdotas y la realidad era que todo tenía que suceder ya en la carretera. Como siempre, todos los corredores que no tenían opciones de medalla se dejaron ver formando numerosas escapadas durante la primera mitad de carrera. Alguno de los sprinter, que sabían que con un recorrido tan exigente no iban a tener opción alguna de medalla, se dejaron ver en esas escapadas. La tranquilidad reinante durante esa primera mitad de carrera desapareció fugazmente con la entrada en cabeza de pelotón de la escuadra italiana. Los hombres de Franco Ballerini empezaron a subir un ritmo que estaba siendo demasiado cómodo para sus intereses y realizaron una gran escabechina, reduciendo considerablemente el número de unidades que componían hasta entonces el numeroso pelotón. Los hombres que sacrificó el seleccionador transalpino para esta tarea fueron tres gregarios de lujo como Michelle Scarponi, Giovanni Visconti y Marzio Bruseghin.

Con esta ofensiva la carrera quedó completamente destrozada, con numerosos grupos de corredores y con los principales favoritos aún escondidos en el pelotón. En los grupos que comandaban entonces la carrera andaban, entre otros muchos, el defensor de la corona Alessandro Ballan, Tom Boonen y los españoles Joaquim Rodríguez y Carlos Barredo. A pesar de que el final aún estaba bastante lejos, la selección española, sabedora de que la situación de carrera no era la más favorable que podía darse, se colocó al frente del pelotón y comenzó a reducir distancias respecto a los distintos grupos de escapados. Con una buena coordinación de los gregarios españoles la carrera volvió a estabilizarse y se reagruparon todos los corredores que aún resistían en un cada vez más reducido grupo.

Hasta que a falta de 20 kilómetros se desataron las hostilidades, y no fue otro que la gran esperanza local, ganador tres días antes de la prueba contrarreloj, Fabian Cancellara, quien desencadenó la batalla final. El suizo puso un ritmo infernal que realizó la selección final y dejó en la cuneta al defensor de título, Alessandro Ballan, o al tricampeón del mundo y siempre favorito Óscar Freire, entre otros muchos corredores que decían adiós a sus opciones de medalla. Así pues, la última vuelta de la carrera llegó con un grupo de nueve corredores en cabeza, entre los cuales había nada más y nada menos que tres españoles, que debían jugarse el triunfo. Todo era favorable para el combinado nacional español, pues contaban con tres hombres en cabeza con el añadido de que dos de ellos entraban en las quinielas como principales favoritos (Valverde y Samuel) y otro que ya fue el mejor español en el pasado Mundial y que se estaba mostrando pletórico durante toda la jornada (Joaquim Rodríguez). Pero la superioridad numérica se volvió en contra de la selección española, la cual no supo gestionar sus recursos y fue derrotada de manera incomprensible.

La desidia se apoderó del grupo cuando a falta de poco más de 5 kilómetros para la conclusión demarró el que nadie esperaba, el gran tapado, el invitado sorpresa, Cadel Evans. El australiano movió ficha ante la sorpresa general, ya que no es precisamente un corredor que se caracterice por su agresividad y valentía pues, es más, gran culpa de esas amargas derrotas que ha sufrido en el Tour de Francia o en la Vuelta a España la ha tenido su exceso de conservadurismo y racanería. Pero en un Mundial no hay normas de ningún tipo y todo puede suceder. Y gracias a ese ‘gafe’ que Evans había mostrado siempre en las grandes citas gozó de un margen del que no habrían dispuesto los otros, y logró abrir un hueco considerable que a la postre sería decisivo. Tuvo que ser el otro tapado del grupo, el ruso Alexandr Kolobnev, un auténtico especialista en Mundiales, pues ya ha conseguido dos medallas de plata, quien reaccionase e intentase dar caza a un desatado Cadel Evans. Y junto a él arrastró a un inmenso Joaquim Rodríguez, el mejor de los españoles durante toda la jornada. El pescado estaba ya todo vendido. La reacción de Kolobnev fue tardía, y la de Cancellara aún más, pues el suizo pagó la entrega realizada anteriormente en los últimos kilómetros y su intento de llegar a la altura de Kolobnev y ‘Purito’ no sirvió para otra cosa que para poner en bandeja Samuel Sánchez la cuarta plaza, que tampoco era un botín muy apetecible para el asturiano.

Con un ritmo brutal y ya sabedor de que la gloria era suya, Evans se presentó así en meta con casi medio minuto de ventaja respecto al dúo que se repartió las medallas restantes, Kolobnev y Joaquim (plata y bronce respectivamente), y escasos segundos más respecto al otro dúo, formado por Samuel Sánchez y Fabian Cancellara que de haber dispuesto de dos kilómetros más se habría sumado a la lucha por las medallas y que sin embargo tuvieron que conformarse con pelear por el agridulce cuarto puesto. A prácticamente un minuto del ganador cruzaron la meta los otros cuatro corredores de ese corte de nueve, quienes habían tirado la toalla ya hacía tiempo. La suerte había sonreído por fin a Cadel Evans. El australiano, de un especial temperamento, no manifestó especial alegría en sus celebraciones, quizá decidió guardarlo todo para la intimidad. Estos días ya estará reflexionando tranquilamente sobre la gesta que ha logrado a nivel personal y, sobre todo, para su nación, pues se ha convertido en el primer australiano en proclamarse Campeón del Mundo (antes únicamente habían ganado una medalla de plata con Robbie McEwen en el controvertido Mundial 2002) y ha logrado despertar el interés por el ciclismo en el país oceánico, que albergará el próximo Campeonato del Mundo y que por lo tanto presenciará la defensa del título de Cadel Evans en su tierra.

Así pues con la sorprendente victoria de Evans en la prueba de ruta se cerraban un año más los Campeonatos del Mundo en un año en que los países menores han puesto contra las cuerdas a las dos grandes potencias y han discutido seriamente su hegemonía, dejando a cero el casillero de la selección ganadora de los tres anteriores Mundiales, Italia, y poniendo contra las cuerdas a una España salvada sólo sobre la bocina por un amargo bronce de Joaquim Rodríguez. De esta forma, nos despedimos de nuevo de los Campeonatos del Mundo y esperamos ya la llegada de una nueva edición que traerá más incógnitas que nunca al disputarse por primera vez en suelo australiano. Así que, ya saben, no duden en seguirlo con nostros.

sábado, 19 de septiembre de 2009

Una de Dos: ¿Es cierto que Renault obligó a Piquet a estrellarse en Singapur?


¿Obligó Briatore a Piquet a estrellarse contra las protecciones del circuito urbano de Singapur?


SÍ : ALEX JIMÉNEZ

"Querido Quiquín, hasta el momento de ésta redacción, tenía claro tu eras una de esas personas que tenía la cabeza en su sitio. Pero vamos a ver hombre de Dios, ¿cómo puedes creer que el funesto Nelsinho no recibió órdenes de equipo para estampar su bólido contra las vastas cercas del circuito urbano de Singapur? Todo parece encajar. Nuestro joven protagonista, quizás el peor piloto que ha dado la Fórmula 1 en los últimos años, venía reforzado por un tan sorprendente como suertudo podio en Alemania pocas semanas antes, lo que le habría abierto las puertas de su renovación con Renault. Así, en el país asiático, la suerte vino de la mano de Alonso, compañero de Nelsinho en la factoría de Briatore, tanto que el primer triunfo del año para su escudería quedaba únicamente supeditado a la aparición de un Safety. Entonces, milagrosamente, su compañero Piquet sufre un espectacular accidente que obliga al deseado coche a salir. ¿Coincidencia? En ese momento muchísima gente pensaba que sí. Pero ahora, las cosas han cambiado. Si la situación anterior ya era de lo más sospechosa, en este momento ya podemos decir que es casi un hecho que desde el paddock del equipo francés se le ordenó a Nelsinho la abrumada colisión. El caso es que, justo después de ser relevado de sus cargos en la Renault en detrimento del francés Grosjean, el joven piloto, de mano de su padre, no dudó en revivir polémicas y aclarar que se le sugirió estrellarse en beneficio de Alonso para de ese modo garantizar su ampliación de contrato. El Gran Circo volvía a quedar una vez más consternado. En un principio, todo apuntaba a unas acusaciones infantiles para llevar a cabo una venganza personal, e incluso Briatore indicó que llevaría a los Piquet con llevarles a los tribunales por falsas alegaciones, pero con el tiempo, y con la publicación de una serie de vídeos recogidos durante todo aquel fatídico fin de semana en los que se aprecian como Piquet parece estar entrenando su accidente, las cosas han ido mucho más lejos. La familia brasileña sigue erre que erre, y eso, unido a la presión, ha hecho que la escudería gala haya decidido creer a los Piquet, y, por ello, prescindido de sus dos peces gordos, Briatore y Pat Symonds, al considerarles culpables de la trama, de la que, por otro lado, Alonso asegura haber siempre estado al margen. Así las cosas, el destierro de los dos hombres que han abanderado el nombre de Renault durante prácticamente la última década ha sido la gota que ha colmado el vaso. Nadie ha dudado jamás de la profesionalidad de ambos, pero una vez más, las apariencias nos han vuelto a engañar a todos. Y a tí el que más."


NO: QUIQUE

"No, Alex, no. Deja de buscar argumentos porque no tienes razón. Por muchas vueltas que le des al asunto, solo puede sacarse una conclusión: Es totalmente inconcebible que un equipo ordene a uno de sus pilotos jugarse la integridad física en beneficio del otro, y menos aún si el padre de éste es un tal Nelson Piquet, el equipo no se juega nada en el campeonato y se trata de un cricuito urbano, con el peligro que ello representa. De todas formas, si se diera el estrambótico caso de que Briatore y compañía pidieran al joven Nelsinho tal barbaridad , ¿creen ustedes que éste habría aceptado jugarse la vida por ayudar al que, a fin de cuentas, es su máximo rival en la parrilla? ¿Creen que el mítico Nelson habría permitido que su hijo cometiera tal atrocidad? Y es que en los tiempos que corren, en la F1 ya no reina ese espíritu de compañerismo y buen rollo de antaño, y el paddock se ha convertido en un auténtico hervidero de polémicas y discusiones gran premio tras gran premio. Les vendrá rápidamente a la memoria la relación entre Hamilton y Alonso en McLaren, en la temporada 2007-2008. Un ejemplo lamentable que demuestra con claridad que, en estos momentos, ningún piloto haría algo por su compañero de escudería. Y menos aún tratándose del problemático brasileño, que se pasó la temporada quejándose de las diferencias entre su coche y el de Fernando. Pero... ¿qué quería? ¿Que Renault arriesgara con un rookie teniendo en sus filas a un bicampeón del mundo? No, Nelsinho no llevaba razón, pero aún así tenía un gran enfado con el equipo y con su compañero, una prueba más que me impulsa a asegurar que bajo ningún concepto habría aceptado el 'trabajito' si la marca francesa se lo hubiera sugerido. Además, ¿creen ustedes razonable que un equipo sin opción alguna en el campeonato se arriesgue a perder a uno de sus pilotos por ayudar al otro a vencer una carrera? No, no y no."



¿Y ustedes qué piensan? ¿Creen que el brasileño recibió órdenes de equipo, o por el contrario que se trata de una estúpida niñería que ha traído más polémica de la esperada? Sea cual sea el dictamen final, lo que está claro es que Nelsinho va a tener muy, muy complicado volverse a subir a un bólido. Tanto por sus malas actuaciones en la pista como fuera de ella.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Ganará el menos malo

El pasado 28 de Agosto comenzó la clásica Vuelta Ciclista a España, con salida en la localidad holandesa de Drenthe, y marcada por una gran expectación tras el éxito mediático del Tour, disputado hace solo un mes y en el que Alberto Contador volvió a demostrar que tiene nivel para dar y tomar para largos y largos años. Pero, en la Vuelta, si bien la afluencia de público se ha disparado con respecto a las últimas temporadas, el nivel de los ciclistas que este año la confrontan parece dejar mucho que desear. Sin Contador, Nibali, Armstrong, Sastre, Kloden y tras la retirada de los hermanos Schleck, sacrificados en la ronda gala, a las primeras de cambio, es menester darse cuenta de que no quedan ciclistas llamados de primer nivel en la carrera hispana.


Alejandro Valverde, a priori gran favorito, lleva años y años intentando demostrar que tiene tantas cualidades como en un pasado auguraba, pero siempre es lo mismo. Pese a su indudable calidad, nunca termina de vaciarse, nunca acaba con esa racanería que le caracteriza, y únicamente se deja ver cuando los demás ya lo han hecho. Ante esto, las principales alternativas serían Iván Basso, salpicado de lleno por aquella fatídica Operación Puerto, y Cadel Evans, que continúa un año más sin encontrarse con su mejor nivel, que pese a todo sigue siendo huraño, aburrido y conservador. Ante la carencia de efectivos de unos y otros, salen a escena otros ciclistas, como los españoles Ezequiel Mosquera, que siempre se ha mostrado combativo pero que no es un hombre que pueda ser candidato al triunfo en una de las tres grandes, 'Purito' Rodríguez, que a priori no puede intentar nada por participar como gregario de Valverde, o Samuel Sánchez, cuyas paupérrimas chapuzas en las contrarrelojes le hacen ser un hombre con el que contar en etapas y clásicas de montaña, mas no como para ganar una grande. Así las cosas, queda como gran favorito a disputarle la victoria final al murciano el holandés Robert Gesink, del Rabobank, un chaval con mucho presente y futuro a quien todavía falta bastante experiencia para hacerse sonar. ¡Cómo tendrían que estar las cosas cuando muchos pronosticaban al irregular Tom Danielson, del Garmin, como uno de los favoritos al triunfo final!


Pero no todo van a ser peros en esta crítica. Cabe destacar en la Vuelta de este año la presencia de varios valientes dispuestos a dar el todo por el todo en cada etapa y a hacer que desde la televisión no se vea todo tan monótono, demostrando una vez más que el ciclismo no tiene por qué ser un deporte aburrido. Es el caso de David Moncoutié, Roman Kreuziger, David de la Fuente, Amets Txurruka, Paolo Tiralongo, Remy Di Gregorio, Juanma Gárate, Philip Deignan, Rein Taaramae, Jacob Fuglsang, Juanjo Cobo, Igor Antón o el jovencísimo Johnny Hoogerland, del Vacansoleil y que está siendo junto a Mosquera la absoluta y gran revelación de lo que llevamos de carrera.




Por contra, está el otro extremo contrario. El de aquellos corredores que no han dado pie con bola en ninguna de las etapas disputadas hasta hoy. Se trata de hombres como Alexandre Vinokourov, que volvía tras dos años sancionado por dopaje, el insípido Jose Ángel Gómez Marchante, el sprinter Julian Dean, el escalador francés Christophe Riblon, o los venidos a menos Francisco Pérez Sánchez o Massimiliano Mori.



Además, hemos de sumar a este conciso grupo a los hermanos Schleck, que tardaron nada y menos en retirarse de la ronda española. Y no han sido los únicos. Y es que, un año más, la UCI, en otro alarde de excelencia, ha vuelto a poner los Mundiales de Ciclismo justo después de la Vuelta, lo que ha hecho que muchos de los ciclistas que estaban disputando la carrera hayan tenido que abandonar para prepararse. Wegelius fue el primero en inagurar esta lista, y le siguieron hombres como los propios hermanos Schleck, Chris Horner, Sandy Casar, Óscar Freire, Stuart O'Grady, Linus Gerdemann, Rubiera, Tyler Farrar, Tom Danielson (situado durante la mayor parte de la Vuelta entre los cuatro primeros), Albasini, Rinaldo Nocentini (líder del Tour durante mucho tiempo), el antes mencionado Vinokourov, Carlos Barredo, Ciolek, Tom Boonen, o los ganadores de etapas Simon Gerrans, Damiano Cunego o Ryder Hesjedal, dejando a la ronda con sólo 140 de los casi 200 que tomaron la salida al inicio. Es para hacérselo mirar, y para darse cuenta de que un calendario así es una locura.


Pero ese no es el tema. El tema está en que, a excepción de Contador, los Schleck, Nibali y alguno más, no hay a día de hoy ciclistas llamados a marcar la diferencia. Y eso sí que es un problema: que la vuelta ciclista a España, un año más no la ganará el más fuerte. Sino el menos débil.

martes, 8 de septiembre de 2009

El Barça sigue siendo favorito


Arrancó por fin la esperadísima nueva temporada de la liga BBVA, con múltiples movimientos en el mercado que, sin embargo, no han hecho variar para nada el 'pelotón' de favoritos a las primeras plazas.
Barcelona y Real Madrid parten un año más como grandes y casi únicos favoritos a conquistar el título liguero, y más aún tras el terible esferzo económico de Florentino para combatir con un Barça que, a día de hoy, sigue estando un escalón por encima del resto de equipos, por mucho que les pese a algunos. La seguridad de Piqué y Puyol, la agresividad de Alves, el toque de Iniesta y Xavi, la veteranía de Henry y la magia de Messi e Ibrahimovic, todo ello sumado a un gran trabajo en equipo da como resultado un explosivo cóctel inigualable ahora mismo en el panorama futbolístico.
Los blancos, eso sí, gozarán este año de un gran potencial ofensivo en su plantilla debido a la incorporación de grandes estrellas mundiales, lo que, sumado a la consistencia de los Albiol, Pepe y Sergio Ramos y la seguridad de tener bajo palos al mejor portero del planeta, hará que esta Liga sea una de las más igualadas del último lustro.


Por detrás de los dos 'gigantes' se encuentran los que podrían acabar siendo jueces de la competición. Atlético, Sevilla, Valencia y Villarreal se rifarán seguramente los cuatro puestos europeos restantes, pues a priori no podrán competir con los dos grandes favoritos por el título, aunque si darles algún que otro susto. Se trata de cuatro equipos muy parejos y con plantillas bastante parecidas, por lo que probablemente el premio de disputar la Champions se lo llevarán los dos conjuntos que salgan mejor parados de los enfrentamientos directos entre ellos. Los otros dos tendrán que conformarse con la Europa League (antigua UEFA).
Son prácticamente los mismos equipos del pasado año, pues no se han movido demasiado en el mercado, lo justo para apuntalar sus ya temibles plantillas. Atlético y Valencia se han esforzado en proteger sus porterías con dos porteros jóvenes con mucho futuro, pero también con mucho presente, mientras que Villarreal y Sevilla han preferido potenciar aún más sus delanteras con las incorporaciones de Nilmar y Negredo, respectivamente.
Así, su objetivo será, un año más, estar lo más cerca posible de los dos grandes y asegurarse una plaza europea.
Luego está otro manojo de clubes que podrían ser capaces de presionar a los anteriores por lograr algún puesto europeo y que representan un gran peligro en la Copa del Rey, pues es el escenario propicio para demostrar su potencial, aunque siempre son una incógnita. El Deportivo, que ya plantó cara al 'Floren Team' en la primera jornada, un Zaragoza muy bien reforzado y quizás el Getafe (dos veces finalista copero en tres años), un Málaga que ya estuvo a punto de colarse en Europa la pasada campaña o el Espanyol, que pretende volver a la cumbre tras unos últimos años algo grises, puedan dar la campanada sorprendiendo a equipos teóricamente superiores aunque, repito, no son apuestas seguras pues se trata de equipos bastante irregulares e imprevisibles.


Por último ya encontramos el ramillete de equipos que año tras año luchan por mantenerse en la máxima categoría sin más aspiraciones. Dos recién ascendidos (Tenerife y Xerez), un histórico que está cada vez más hundido (Athletic), y el resto de equipos que pierden año tras año a sus mejores futbolistas en busca de dinero pero que, a pesar de todo, intentan dar la mayor guerra posible. Hablamos de Racing, Sporting, Valladolid, Almería, Osasuna y un Mallorca que ha perdido a su gran referente Arango.

Así, este año se nos presenta una Liga de lo más apasionante, con múltiples alternativas en todos los terrenos. Madrid y Barça se jugarán un año más el título, pero detrás de ellos habrá equipos que lucharán, como siempre, por estar lo más arriba posible.
Todo esto y mucho más hasta el domingo 16 de mayo, así que ahora toca disfrutar.

martes, 11 de agosto de 2009

Simplemente Atleti


"Yo me voy al Manzanares, al estadio Vicente Calderón, donde acuden a millares los que gustan del fútbol de emoción. Porque luchan como hermanos, defendiendo sus colores, con un juego noble y sano, derrochando coraje y corazón".

Quizá estas escuetas líneas del ilustre himno rojiblanco pueden ofrecernos una aproximada idea acerca del eterno dilema colchonero "¿Por qué somos del Atleti?". Una pregunta que se hacen día tras día millones de 'indios' cuando tratan de explicar su procedencia, su amor por los colores rojiblancos, su sentimiento atlético. Y es que, como bien rezaba un spot publicitario hace algunos años "es difícil de explicar, pero es algo muy, muy grande". Algo de lo que debemos presumir y estar orgullosos, aunque muchos piensen todo lo contrario. Es un sentimiento, una revolución contra las normas establecidas, un acto de rebeldía contra una mayoría autoritaria, una manera de concebir y ver las cosas diferente a las demás. Una pasión por lo impensable e inesperado, por el sufrimiento, llegando en ocasiones al masoquismo incluso. Una forma de vida, sin duda.
Porque ser del Atleti no tiene precio, ni explicación, ni razón lógica alguna. Sin embargo, repito, es algo muy, muy grande. Es un caer para volver a subir constante, una decepción rápidamente respondida con una alegría, un estar siempre alerta que le convierte en un equipo único, que muere para nacer de nuevo en el momento más inesperado, simpre acompañado por una afición espectacular, completamente entregada al equipo, que acaba convirtiéndose muchas veces en un factor esencial y desequilibrante cuando el Atleti juega en el Calderón, su casa, ésa que el señor Cerezo se ha empeñado en vender para trasladarse a La Peineta, rompiendo así el corazón de los millones de hinchas colchoneros que se ven obligados a abandonar algo que les pertenece y les pertenecerá de por vida, una parte de sí mismos.

Domingo, 7 de mayo del año 2000. El Atleti se juega la salvación ante un Oviedo en situación también comprometida en el Carlos Tartiere.
Tras una desastrosa primera mitad, que acaba con 1-0 para los locales, los de Antic (que sustituyó a Ranieri a mitad de temporada), conscientes de lo que se juegan, salen de los vestuarios dispuestos a darlo todo para lograr la proeza y así mantenerse en Primera División. El equipo carbura y pone en problemas a los ovetenses pero, sin embargo, un despiste defensivo desemboca en un penalti que Paulo Bento acaba transformando. Era el minuto 64 y la definitiva reacción de los colchoneros, que asediaron sin descanso la portería defendida por un grandísimo Esteban. Finalmente el esfuerzo obtuvo recompensa y el Atlético, en un arreón de buen juego, empató el partido con dos tantos en cinco minutos, obra de Capdevila y el Pichichi Hasselbaink (en el 74' y 78', respectivamente). Los de Antic recuperaron la esperanza. Había vida en aquel infierno asturiano. Y vaya que si la había. Los últimos diez minutos contaron con más ocasiones que los ochenta anteriores, y el Atleti rozaba el sueño de mantenerse una jornada más con opciones de supervivencia. Sin embargo, en el minuto 84, Hasselbaink se suicidó junto con su equipo errando una pena máxima que habría dado la victoria a su equipo, y el sueño terminó.
Tras casi cien años de existencia y más de sesenta temporadas ligueras a sus espaldas, el ya por entonces denominado 'Pupas' descendía a Segunda División por primera vez en su dilatada historia, dejando un enorme vacío a una Liga que se quedaba sin uno de sus 'grandes' históricos.
La institución rojiblanca se venía abajo, pues nadie imaginaba a principios de temporada que los Valerón, Baraja, Kiko, Hasselbaink (que venía de ser el máximo goleador de la Premier League inglesa) y compañía pudieran caer tan bajo. Lo que se preveía como un año de éxitos, en el que el equipo lucharía por volver a los puestos altos de la tabla, acabó convirtiéndose en la peor pesadilla del conjunto madrileño, que consumaba el primer descenso de su historia.

Sin embargo, algo más inesperado aún sucedería la campaña siguiente, la primera del Atlético de Madrid en división de plata. La Junta Directiva, encabezada por el emblemático Jesús Gil, decidió bajar considerablemente el precio de los abonos, intuyendo una desbandada a gran escala que mermaría fuertemente a la entidad y a todo lo que ella significaba, pues una gran parte del potencial del club madrileño ha sido siempre su afición, su incondicional afición. Entonces, cuando todos pensaban que la hinchada les abandonaría, ésta irrumpió con más fuerza que nunca, duplicándose prácticamente el número de abonados colchoneros en la primera temporada en el 'infierno', una brutal demostración que sin duda tuvo mucho que ver con el rápido renacer de la escuadra rojiblanca que, al mando de Luis Aragonés, logró recuperar la categoría dos años después tras una primera temporada de adaptación en la que el sueño se frustró por goalaverage en beneficio del Tenerife.
Ésa misma temporada Carlos García Cantarero fue el que hizo debutar un lejano 27 de Mayo de 2001 al que se convertiría en la estrella y estandarte del club del Manzanares en un futuro no muy lejano, Fernando José Torres Sanz, 'El Niño'.
La campaña siguiente precisamente Luis, el mítico 'Sabio de Hortaleza', le otorgó su confianza y le dio los galones del equipo en su segunda temporada, la del asalto a Primera División, y el joven Fernando respondió como se esperaba.
Rápidamente, el ahora conocido como The Kid se erigió en ídolo de una afición que se aferraría a él en los años sucesivos como única vía de éxito. Su papel de héroe duró siete temporadas, en las que, sinceramente, de no ser por su calidad, su entrega y sus goles, el Atleti hubiera permanecido enclavado en los puestos peligrosos de la tabla. Detrás quedaron un Mundial y una Eurocopa, varios premios como máximo goleador español de la Liga y un sinfín de ofertas de potentes equipos europeos rechazadas debido a su amor por los colores rojiblancos.
Hasta que, un verano, destrozado por la fatal temporada de 'su' Atleti y algunos humillantes resultados (siempre se dijo que el 0-6 del Barça en el Calderón fue la gota que colmó el vaso), Fernando se vio 'obligado' a abandonar al equipo de sus amores para partir en busca de nuevos retos que le ayudaran a progresar, pues una carrera tan prometedora como la suya no podía quedarse en el camino. Seguramente él fue el más dolido de esta importante decisión, pues dejaba en Madrid amigos, familia, hogar y, lo más importante, al equipo de su vida.

Por todo ello muchos dieron por muerto al club del Manzanares en el verano de 2007 tras la marcha del ídolo, del hijo predilecto de la afición rojiblanca. El 'Niño' Torres cruzaba el Canal de la Mancha en busca de nuevos retos y desafíos, en busca de unos títulos que el equipo de sus amores no podía ofrecerle entonces. Se marchó porque estaba creciendo de manera inversamente proporcional a un equipo estancado, vacío, que contrataba año tras año reconocidos jugadores que terminaban resultando los mayores bluffs de la competición. Si quieren ejemplos, ahí están los casos de Kezman (Pichichi varios años de la Liga Holandesa con el PSV), Petrov (designado el mismo año de su fichaje mejor jugador de la Bundesliga Alemana), Maniche (campeón de Europa con el Oporto), Mista (pieza clave en el Valencia de Rafa Benítez que conquistó dos Ligas y una UEFA), que llegaron a la entidad madrileña con el fin de hacer crecer a la estrella, Don Fernando Torres, sin ningún éxito. La afición colchonera quedaba huérfana de su ídolo y referente en el último lustro, pero el Atleti, para sorpresa de todos, se recompuso. Sí sí, se recompuso y logró lo que llevábamos esperando más de diez años los jóvenes atléticos que, por suerte o por desgracia, nos habíamos perdido la época dorada del club: el acceso a la Champions League, la máxima competición europea a nivel de clubes. Lo consiguió gastando correctamente (¡qué raro!) el dinero que se había obtenido con la venta de Torres. Reyes, Forlán y Simao, entre otros, se incorporaban a un equipo que se marcó como objetivo desde principio de temporada estar entre los cuatro primeros. Lo consiguió sí, pero lo hizo en cuarto lugar, por lo que tuvo que enfrentarse al Schalke 04 en la fase previa que da el pasaporte definitivo a la competición.
La ida, disputada en Alemania, se saldó con un duro 1-0 (el Atleti fue el amo y señor del encuentro) en contra.
Ése fue un nuevo punto de inflexión en la historia de un equipo en el que nunca han faltado las dificultades y los problemas, casi siempre solventados sin embargo con enorme contundencia, como ocurrió en esta ocasión.
Los rojiblancos saltaron al campo con plena confianza en la victoria y motivación por lograr el ansiado objetivo. Entonces dejando patente su mayor calidad, arrasaron a los teutones como quisieron, y les endosaron un humillante 4-0 que sentenciaba la eliminatoria y significaba la vuelta del Atleti a la máxima competición continental tras diez años de exilio.

Esa misma temporada, la 2008/09, la pasada, el mundo entero disfrutó con el fútbol-espectáculo del Barça, que acabó consiguiendo un sonado triplete que pasará a los anales de la historia del fútbol español. Los atléticos disfrutamos, pues el conjunto azulgrana dejó 'en blanco' a nuestro eterno rival, a nuestro vecino madrileño. Pero no sólo disfrutamos con los catalanes, sino también con nuestra pasión, con nuestro equipo, con nuestro Atleti, que nos dejó varios partidos para el recuerdo. ¿Quién olvidará la agónica remontada, precisamente frente al Barcelona, que culminaron Agüero, Forlán y compañía tras ir perdiendo 1-3 a quince minutos del final? ¿O quién no recordará la espectacular victoria ante el Espanyol, con 0-2 y un hombre menos al descanso? ¿O el 4-4 en el Madrigal con 4-2 en el minuto 80 y Banega expulsado? ¿O el desgraciado empate en el Bernabéu tras haber enviado varios balones a la madera y habiendo sido dueño y señor del encuentro?

Para esta nueva temporada que comienza, al Atlético se le plantean nuevos retos que deberá superar para volver al lugar que nunca debió abandonar. Deberá codearse con los dos 'gigantes' de la Liga e ir a ganar a cualquier campo. Pero, ¿quién sabe?, porque este Atleti...


Desde luego, el fútbol del Atlético es un fenómeno paranormal, un equipo capaz tanto de lo peor como de lo mejor, que pasa de perder frente al colista a remontar espectacularmente al líder. Y es que este año 'El 'Pupas' ha dado motivos para merecer ese apelativo. Y también ha dado a sus seguidores razones suficientes como para que se expliquen el por qué de su sentimiento atlético. Aún así, es imposible de averiguar, es algo indescriptible, mágico. Por eso muchos nos preguntan por qué somos del Atleti. Yo sólo sé que estoy orgulloso.

lunes, 10 de agosto de 2009

Hasta siempre, Dani

Una vez más, el mundo del fútbol vuelve a sobrecoger nuestros cada vez más frágiles corazones. El capitán y símbolo de presente y futuro en el Espanyol de Barcelona, Daniel Jarque, falleció a los 26 años tras desplomarse repentinamente durante la tarde-noche del sábado en un hotel de la localidad italiana de Florencia, concretamente en la base de Coverciano, lugar habitual de concentación de la selección italiana y donde se encontraba de stage con su equipo.


El central, un tipo humilde y sencillo donde los haya, era alguien muy querido dentro del vestuario perico, y todo un espejo de profesionalidad para todos los allegados espanyolistas. Empezando porque Dani siempre creyó en su equipo, siempre dio la cara por él, tanto en los buenos como en (sobretodo) los malos momentos, en el club de sus amores, en ese club cuya camiseta portó con honor, desparpajo y sin vergüenza durante catorce largos años. Su espíritu de superación, su liderazgo, su siempre vivaracha tranquilidad y su extraordinaria presencia tanto dentro como fuera del campo hacían de Jarque todo un seguro. Si él decía que ganar la Copa del Rey era posible, era posible. Si decía que salvar la categoría siendo colistas a falta de no más de seis jornadas para el final de la Liga era posible, era posible. Sus palabras siempre fueron un clavo ardiendo al que se aferró la parroquia albiazul desde el primer momento y ello provocó que hace apenas un mes, el entrenador del club, Mauricio Pochettino, que le consideraba como su sucesor en la zaga del equipo, decidiese otorgarle los galones de capitán, de maestro de ceremonias de un equipo que preveía una temporada color de rosas, en detrimento de un Raúl Tamudo que perdía enteros tras sus flirteos con Wigan o Palermo. El chaval, respaldado por la inmensa mayoría del vestuario, aceptó encantado. Veía cumplido uno de sus grandes sueños. El otro era el de ver nacer a su hijo, a su pequeño, un niño que llevaba formándose durante casi siete meses en el interior de su mujer, su amada Jessica. Por desgracia, esa última espinilla siempre le quedara clavada.


La puesta de largo de Dani como capitán tuvo lugar hace solo una semana en la inauguración del anhelado nuevo estadio periquito. El Liverpool, invitado de gala a esta gran fiesta, cayo goleado por un 3-0 animado por un pletórico Ben Sahar que invitaba al optimismo y a la juerga. En medio de este jolgorio, Dani Jarque era sustituído y ovacionado con un emocionante "Jaaaaaaarque, Jaaaaaaarque". ¿Quién iba a sospechar que solo una semana después nos encontraríamos ante uno de los días más negros de la larga historia espanyolista? Solo el destino, ese infranqueable destino que arrasa con todo cuanto encuentra a su paso.

Lo cierto es que la temporada que viene se presentaba de lo más positiva para el conjunto albiazul. Los fichajes de los Nakamura, Ben Sahar o Pillud, unidos a la apuesta por la juventud de los Sielva, Smiljanic, Roncaglia o Javi Márquez por la que aboga Pochettino y a la contundencia y seguridad que inspiraban atrás una de las parejas de centrales más sólidas y solventes de la Liga, la formada por nuestro póstumo protagonista y por el argentino y revelación de la pasada temporada Nico Pareja, con el plus que supone la experiencia de Kameni, Luis García o Iván de la Peña presagiaban una magnánima temporada. Pero, al igual que le sucedió hace dos años al Sevilla, se trataba de un mero presagio.


Quienes le conocieron decían que era una grandísima persona, alguien que nunca te negaba un autógrafo, una foto, incluso un reportaje, y que nunca perdía su sonrisa, una sonrisa que sin quererlo, ha hecho perder a todo un sentir. Así es la vida. Cuando menos te lo esperas, ¡zas!. Cuando estrenas estadio, haces fichajes de gran calidad y formas un bloque de lo más contundente para una temporada que promete tan grandiosa como exhultante, ¡zas!, te tocó. Es lo que hay. Por mucho que nos pese.


Dani Jarque siempre fue un referente para sus compañeros. Desde que entró con solo 12 años al fútbol base del Espanyol procedente de la genial cantera de la Cooperativa de Sant Boi de Llobregat. Su liderazgo y solvencia fueron los avales que le convirtieron en todo un portentoso seguro, en un enorme jugador, en quizás el hombre más importante, junto a sus dos amigos del alma Ferrán Corominas y Jonathan Soriano, de la cantera espanyolista y como no, de las categorías inferiores de la Selección, donde logró, junto a hombres como Carmelo, Miguel Ángel Moyá, Fernando Torres o Juan Carlos Cebellos, el Campeonato de Europa sub-19 de la mano de Iñaki Sáez. Ramón Moyá, un hombre de la casa, tomó cuenta de ello y le hizo debutar un 20 de octubre del año 2002 en Primera División ante el Recreativo de Huelva. A partir de ahí, todo fue coser y cantar. Poquito a poco fue erigiéndose en el primer equipo, y Lotina apostó fuerte por él en 2005, en detrimento de curiósamente quién hasta el fatal sábado era su entrenador, Mauricio Pochettino, formando pareja junto a Alberto Lopo. Su fuerte irrupción hizo que equipos como Villarreal o Tottenham llamasen a su puerta, pero Dani sólo pensaba en blanquiazul, en triunfar en el equipo que le vio crecer. Se hizo un fijo en el once, llegando hasta tal punto que se convirtió en uno de los intocables del equipo de un tiempo a esta parte. Con la marcha de Lopo, su rol en el equipo se acrecentó, y con ello su entrega y profesionalidad, alardes de esperanza para la grada perica.


Y esta temporada tenía toda la pinta de que iba a ser la suya. Como ya recalco, junto a Nico Pareja formaba una de las parejas más sólidas de la Liga. Tanto Luis Aragonés primero como Vicente del Bosque después le tenían en su lista de futuribles para la roja. Lo que son las cosas: este año prometía ser el de su debut con la selección. La baja forma de Marchena y Juanito y la falta de rodaje de los Torrejón, Marcano y compañía así lo rubricaban. Curiósamente, en la última lista del seleccionador, publicada hace sólo cuatro días, el nivel de expectación en la Ciudad Condal era enorme, pues se esperaba como agua de mayo la entrada de Jarque por Marchena. Finalmente no hubo sorpresas, el valencianista fue convocado, mas el mundo entero sabía que el debut de Dani con la roja era cuestión de tiempo. Con permiso del maltrecho porvenir, claro.


Pero, ¿cómo se iba a pensar que solo dos días después la historia de un debut anunciado sería pasto de la maldita ventura? ¿Quién podría imaginárse que un chaval fuerte, fornido, robusto, que hacía solo una semana y media había pasado la revisión médica con su equipo y que estaba como un toro, fuese a dejar este mundo para engrosar el dinástico campo de estrellas? Nadie. Absolutamente nadie. Nadie.



La historia de su más que sorprendente fallecimiento fue de lo más impactante. El central no quiso salir a dar una vuelta junto a varios de sus compañeros de equipo, entre los que se encontraban dos de sus grandes amigos dentro de la plantilla, el meta Carlos Kameni, y el delantero Ferrán Corominas, su mejor amigo (más de una vez han afirmado ser como hermanos) y con quien compartía habitación, puesto que prefirió quedarse a hablar por teléfono con su novia en el hotel y navegar por Internet con su portátil. En estas, Dani comentó a su señora sentirse mal y de repente la comunicación se cortó. La chica volvió a llamarle, y en pos de que no contestaba, marcó a Corominas para que fuese a ver qué era lo que estaba sucediendo. Ferrán, que en ese momento se encontraba a kilómetros del hotel, llamó a Moisés Hurtado, gran allegado de ambos y que se encontraba descansando en la base, a la vez que pedía un taxi que le enviase de vuelta a Coverciano. El centrocampista bajó de inmediato a la recepción del hotel a por un duplicado de la llave de la habitación de Jarque, pero cuando llegó al aposento Dani yacía en el suelo agonizante. Inmediatamente, Moisés fue en busca del médico del club, el doctor Cervera, cuyas prácticas de RCP no pudieron hacer nada. Su rápido translado al hospital de Florencia fue un mero trámite para certificar su muerte. A Dani se le paró el corazón, en lo que fue una asistolia no desfibrilante: es decir, absolutamente mortal.


Absolutamente nada pudo hacerse por salvar su vida. Una hora estuvieron tratando de reanimarle en el hospital, pero lo único que se hacía era retrasar lo inevitable. Daniel Jarque González fallecía a las siete y media de la tarde del sábado 8 de agosto de 2009, colmosamente un año después de la disputa del mayor acontecimiento deportivo a nivel mundial, los Juegos Olímpicos de Pekín. El mundo entero quedaba consternado, muy desconcertado, y de lo más sobrecogido. El capi espanyolista se había ido sin previo aviso.

La noticia corrió como la pólvora. Las cabezas de la totalidad de aficionados al fútbol volvían a recordar aquellos fatídicos hechos de finales de agosto de 2007 que acabaron con la vida del sevillista Antonio Puerta. Equipos de todo el mundo no tardaron en mostrar sus condolencias a la familia blanquiazul. Cabe destacar el caso del Barça, eterno rival de los pericos, quienes les arrebataron la Liga 2006/2007 en el ya conocido Tamudazo, que se volcó de lleno con la parroquia catalana. En Mestalla, se vivía una fiesta de presentación del Valencia que quedó paralizada cuando en el descanso se supo el triste suceso. En todos los estadios en los que había partidos en juego se guardaron emotivos minutos de silencio, y se siguió jugando al fútbol porque la impotencia no dejaba ver qué otra cosa hacer. El bético Carlos García se desplomó en el descanso del Betis - Zaragoza correspondiente al Nuevo Colombino tras conocer la súbita muerte de su amigo. Rufete tuvo que pedir el cambio en el Eldense - Hércules tras romper a llorar. El jugador del Córdoba y gran amigo de la familia Juan Carlos Ceballos, compañero de Jarque en las categorías inferiores tanto de la selección como del club periquito, y de cuya hija había sido padrino el central hacía solo un mes, se mostraba absolutamente destrozado. Jonathan Soriano, gran amigo de Dani y ahora en el Barça-Atletic se enteraba terriblemente conmocionado y tuvo que precisar hasta ayuda psicológica. Nico Pareja, su compañero en el seno de la defensa blanquiazul y que debía de marcharse concentrado con Argentina, acudía de madrugada al improvisado santuario montado por la afición en la puerta 21, correspondiente al dorsal que durante tantos años portó con ahínco el defensa del nuevo estadio del equipo para depositar entre sollozos su camiseta con el número 16. El entrenador que le hizo debutar en Primera, Ramón Moyá, afirmaba balbucenante que se le habia muerto un hijo. Las lágrimas de Valdo, Sergio Sánchez, Riera o Sergio García de poco servían ya. Dani se había ido, seguramente a hacer aquello que más le gusta, que no gustaba. Jugar al fútbol junto a relucientes estrellas como Antonio Puerta, Miklos Fèher, Marc Vivien Foé o Chris O'Donell en algún lejano confín de éste recóndito universo. Porque así era Dani, un tío sencillo, estelar, que rechazó ofertas de clubes a priori aún más estelares como Valencia, Liverpool, Atlético de Madrid, Milan e incluso Barcelona por triunfar en el equipo de sus amores. Sin embargo, puede irse tranquilo, sin el pesar que supone no haber cumplido un cometido. Porque has triunfado Jarque, has logrado en muy poco tiempo algo que muchos no han logrado en décadas de profesionalidad: ser un tipo admirado y querido por todos. Así lo evidencian las más de 50.000 personas que han ido a homenajearte a Cornellá en los últimos dos días. Descansa en paz, capitán.

Otro año sin Puerta