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martes, 31 de enero de 2012

El último capricho de Al-Thani


Desde que, hace algo más de año y medio, el jeque qatarí Abdullah ben Nasser Al-Thani le comprase a Fernando Sanz el paquete total de acciones de un Málaga Club de Fútbol más que en decadencia, las cosas han dado un giro de 180 grados para el club costasoleño. El empresario, fervoroso y reconocido seguidor del deporte rey desde siempre, comenzó a trabajar a destajo en la ardua tarea de sanear la maltrecha economía de un club que hacía aguas por todos lados; e ideó un proyecto para tratar de devolver la ilusión a la afición local, ahora acostumbrada a merodear por las posiciones bajas de la tabla tras aquella época dorada en la que el club resurgió de sus cenizas para, bajo la batuta de Joaquín Peiró, y de la mano de los Dely Valdés, Miguel Ángel Lozano, Darío Silva, Pedro Contreras, Kizito Musampa, o Manu Sánchez, lograr una meritoria Copa Intertoto en 2002 que le diese acceso a una Copa de la UEFA en la que luchó a muerte hasta su eliminación en cuartos de final en la fatídica tanda de penaltys contra el Boavista portugués.


En dicho proyecto, el acaudalado empresario no ha dejado de rascarse el bolsillo. Tras unos inicios bastante difíciles, en los que no seleccionó bien los jugadores y técnicos en los que invertir el dinero para que el bosquejo encajase a la perfección, en el segundo año parece, por fin, haber dado con la tecla. Con su dinero, ha logrado encandilar a grandes jugadores como Santi Cazorla, Martín Demichelis, Julio Baptista, Jeremy Toulalan, Salomón Rondón, Nacho Monreal, Joaquín Sánchez, Ruud Van Nistelrooy o Joris Mathisjen para que, junto a clásicos como 'Duda', Jesús Gámez, Welington o Eliseu Pereira, y jóvenes talentos como el más que prometedor Isco Alarcón, el goleador Juanmi Jiménez, o el endiablado velocista argentino Diego Buonanotte, pueda elaborarse un equipo que, engranado y puesto a punto por el 'Ingeniero' Manuel Pellegrini, pueda plantear su candidatura para luchar por los puestos de arriba de nuestra Liga.




Sin embargo, dicen que la codicia no tiene límites, y en este caso la tesitura no iba a ser diferente. Pese a que en los últimos tiempos la LFP ha tomado la decisión de vetar los fichajes del club por un retraso a Osasuna en el pago del traspaso del previamente mencionado Monreal, lo cierto es que desde la parroquia malacitana trabajan desde hace tiempo en reforzar una de sus líneas que más quebraderos de cabeza viene dándoles en los últimos tiempos, la portería. El pasado año, hasta cinco porteros (Arnau, Rubén, Galatto, Asenjo y el canterano Fran, que no llegó a debutar) fueron convocados en las primeras veintidós jornadas por la falta de regularidad y constancia demostrada en el puesto en el que, a priori, debe mostrarse mayor fiabilidad. El equipo en aquellos tiempos, Enero de 2011, era colista, con una plantilla fragmentada tras el traqueteante inicio de Jesualdo Ferreira, y el recién llegado Manuel Pellegrini pidió expresamente el fichaje de un portero que llevaba como loco por vestir la elástica del conjunto andaluz varios años, el argentino Willy Caballero, con quien el equipo logró la estabilidad y seguridad necesaria para lograr la permanencia en la que se suponía como la campaña de transición de un conjunto que debía ir hacia arriba. Así, pese a que ahora, casi un año después, la portería parece totalmente propiedad del arquero de Santa Elena, que ha conseguido batir el récord histórico de imbatibilidad del club blanquiazul, y que tiene bien cubiertas las espaldas con el recientemente fichado Carlos Idriss Kameni, estandarte del Espanyol los últimos siete años, y el otrora exponente del ascenso del Cartagena a Segunda y de su consagración en la categoría de plata, el canterano del Barça Rubén Martínez, el club quiere garantizar un inmejorable porvenir para su meta.


Y ese futuro tiene un nombre propio, un nombre que se ha quedado grabado en la retina del magnate como un nuevo anhelo, un nuevo antojo. El del guardameta del Valencia Vicente Guaita, de 24 años, que ha perdido la titularidad del club ché en favor del brasileño Diego Alves, y que hace dos años consiguió ser el portero menos goleado de toda la Segunda División con el Recreativo de Huelva para lograr hacerse un hueco en el elenco de porteros del pasado año del Valencia, junto al veterano César Sánchez y el contundente Miguel Ángel Moyá, a quienes, pese a partir con clara ventaja, logró desbancar poco a poco, con trabajo, compromiso, y sacrificio, de la candidatura a la portería valencianista, hasta conseguir hacerse dueño y señor de la misma, y convertirse en el portero revelación de la pasada campaña. En cambio, todo cambió cuando, la pasada jornada 17, curiósamente ante el Málaga, se lesionase de gravedad en el brazo derecho, por lo que lleva en el dique seco desde entonces.



Por ello, Guaita, que el pasado verano renovó su contrato hasta el año 2015, no parece dilucidar muy claro su futuro en el Valencia. Las buenas actuaciones que viene cuajando Diego Alves están haciendo mucho daño al meta de Torrente, que no parece resignarse ante la evidencia, y que estaría dispuesto a cambiar de aires si, cuando se muestre totalmente recuperado, Unai Emery decide continuar confiando en el portero brasileño. Así, Al-Thani tiene absolutamente clara su pretensión de pescar en río revuelto para captar la atención y los deseos del joven portero, que distan y mucho de esa hipotética suplencia, por lo que tratará de agasajarle con su prometedor proyecto deportivo. O con sus millones, lo que Guaita prefiera.

sábado, 29 de octubre de 2011

Licencia para soñar

Algunos lo llaman suerte. Otros, más atrevidos, milagro. Otros, directamente no se lo explican. Tras nueve jornadas ligueras, el Levante lidera en solitario la clasificación de la Primera División española, por delante de Madrid o Barcelona. Encadena una serie de siete victorias seguidas. No ha perdido un sólo encuentro en lo que va de Liga. Firma el tercer mejor arranque liguero de la historia de la competición. Es el tercer equipo más goleador del campeonato tras los dos colosos. Y el segundo menos goleado. Parece increíble. Impensable. De videojuego. Pero cierto, absolutamente cierto.


Aunque quizás, lo más sorprendente de esta hazaña reside en el buen hacer del plantel azulgrana. Su colocación en el campo maravilla; su juego, deslumbra; y su garra, fascina. Salen a morir en cada partido, en cada jugada, en cada encontronazo. Lo dan todo. No dan un balón por perdido. Defienden como auténticas bestias y se lanzan al ataque hilando contragolpes que parecen llevar toda la vida practicando.


Y es que un lema impera en el Ciudad de Valencia. El mismo que encabeza la entrada del vestuario visitante. "Aquí se viene a jugar, se puede ganar, pero seguro que se va a sufrir". Con más razón que un santo. Un rezo que motiva, que está impulsando a los blaugranas a lograr cotas tan imposibles como inesperadas.


Porque, liderado por el incombustible y sempiterno Sergio Ballesteros, capitanísimo de esta nave a la que regresó en 2008, a esta parroquia que le vio dar el salto a Segunda B hace nada menos que diecisiete años, y bajo la inmejorable dirección del genial Juan Ignacio Martínez, rebautizado como Juan Ignacio MacGyver o JIM para los amigos, este Levante, forjado con minuciosidad por el empresario Quico Catalán, que cogió al equipo hecho una ruina, y por el director deportivo Manuel Salvador, es todo un nido de incansables guerreros, de luchadores tenaces que llevan años transitando, batallando. Todo un nido de escombros, a ojos de sus anteriores clubes, de jugadores a los que se ha desechado, a los que no se creía válidos. Jugadores que, ahora, están dando en las narices a sus detractores. Y de la mejor manera posible.


Porque este equipo es una familia, un bloque compacto en el que reinan la humildad y el coraje. Una familia custodiada por el omnipresente Gustavo Adolfo Munúa, recordado por muchos por sus escarceos con Dudú Aouate hace unos añitos en La Coruña. Una familia que forja su base en la mejor defensa, parapetada y alicatada por ilustres como Juanfran, aquel contundente lateral de Celta, Zaragoza, o nuestra Selección, que ha vuelto a casa para no marcharse más; 'Nano', aquel central que tanto impactó en aquel revolucionario Getafe de hace no tantos años, recuperado del olvido en el que le sumió el Betis, con la alargada sombra de Luis Aragonés al acecho, y cuyas flaquezas o carencias las cubre con holgura el correoso capi; o Javi Venta, que ha recuperado su mejor tono, el que le hizo un fijo en el mejor Villarreal de la historia. Una familia en la que el cerebro pensante pesa sobre dos hombres: dos de los tres únicos jugadores fijos en este gran equipo que no llegan a la treintena. Vicente Iborra, nacido como futbolista en Orriols, con sus 23 años y su metro noventa de estatura, auténtico coloso, enamorado del sentimiento levantinista, seguido en las últimas semanas por Del Bosque; y Xavi Torres, de 24, pasador magistral, repudiado en Barcelona por Rijkaard y Guardiola y en Málaga por el peculiar Juan Ramón Muñiz, y que parece estar alcanzando su apogeo en Valencia. Dos auténticos portentos, dos cimientos, que cuentan con recambios de lujo como el incansable Miguel Pallardó o el indestructible Francisco Javier Farinós, que a sus 33 años se ha convertido en el primer jugador de la historia en jugar en los cuatro grandes clubes de la Comunidad Valenciana: Valencia, Villarreal, Hércules y Levante. Una familia fraternizada en las bandas por dos auténticos baluartes, dos auténticos referentes de este Levante. Dos auténticos ídolos. Juanlu Gómez, conejillo de indias y objeto de cambio constante para Ruiz de Lopera; y aquel chaval diestro al que vimos debutar hace ahora diez años en el Bernabéu ante el Athletic de Bilbao junto a Paco Pavón, Valmiro López, 'Valdo'. Dos auténticos trotamundos. Dos auténticos iconos que no se han rendido hasta que han conseguido estabilizarse, hermanarse. Y de qué manera. Una familia que atribuye su magia a una figura, a la del exquisito José Javier Barkero, otrora referencia de Real Sociedad, pero sobre todo de Albacete y Numancia, así como a la creativa destreza del excelente punta gijonés Rubén Suárez. Y una familia que no quiere mirar hacia atrás, fundamentarse en el pasado. Que no quiere estancarse en la pérdida de su máximo exponente goleador la pasada temporada, Felipe Caicedo, y que por ello ha incorporado a su seno a jugadores que prometen pólvora arribe. Es el caso de Carlos Aranda, constante incordio para toda defensa; Nabil el Zhar, llegado desde Liverpool con total motivación para demostrar su valía; pero en especial, de una flecha incontestable, de un legítimo goleador de antaño. Nada menos que de Arouna Koné, el otro jugador indiscutible en el once que no supera la treintena. Del gran lunar de 'Monchi' como Director Deportivo del Sevilla. O eso pensaban muchos de aquel matador marfileño que hizo más de sesenta goles en los cinco años en los que transitó por Europa antes de aterrizar en Sevilla y, como quien dice, desaparecer. Una familia unida, inherente, leal, combativa, a la que no hay que perder de vista. Una familia que no va a rendirse, que se estrujará al máximo para aguantar arriba, y que, a buen recaudo, no se andará con benevolencias.






Porque desde Orriols hay una cosa que está clara. Que aquí se viene a sufrir. Que los tres puntos hay que pelearlos, que disputarlos. Que ganarlos. Que, a base de esfuerzo, constancia y tesón, puede llegarse lejos, muy lejos. Que querer es poder. Que, al fin y al cabo, si el trabajo es perseverante, inconformista, cauto e insistente, terminará por culminar en esperanza e ilusión. En ganas de soñar, de volar, cada vez más alto. ¿Quién dijo miedo?

viernes, 7 de octubre de 2011

Romper con la rutina

No hay nada mejor que vivir un momento, que dejarse llevar por la euforia que representa ese determinado instante, ese atisbo fugaz. Ese sueño. A todo español le gustaría inmortalizar aquel idílico minuto 33 de aquella no tan lejana final contra Alemania un no tan lejano 29 de Junio de 2008 en el Ernst Happel de Viena, cuando aquel balón picado de Fernando Torres terminó de rubricar el inicio de una época magnánima que continuaría solo dos años después en el Johannesbourgh Soccer City el siempre genial Andrés Iniesta con aquella volea cruzada ante Stekelenburg. Dos goles, dos trances tan efímeros como eternos. Dos instantes de gloria que nos han dado todo, que nos han hecho vibrar, ponernos a la altura de los mejores. Que nos han hecho ser campeones de Europa y del Mundo, consagrar nuestra selección de fútbol como la mejor del universo.




Pero hay una cosa que está clara, que no se puede vivir de los recuerdos, de esos momentos que quedarán para la gloria. Hay que tirar y mirar hacia delante, porque esos guerreros que defienden con tantas ganas y orgullo los colores que representan no van a vivir siempre una época dorada. Nada es para siempre, nada es eterno, y poco a poco, tanto el cuerpo como la mente comienzan a flaquear, a mostrarse más débiles. Prueba de ello son los últimos batacazos que la roja se ha llevado en las últimas fechas, síntoma evidente de que algo no va bien.


Y es por ello que hay que modernizarse, que evolucionar. El bloque que nos ha hecho tocar las estrellas, lógicamente, ha comenzado a quebrantarse. Como era de esperar. Es ley de vida. Los Marchena, Capdevila o Marcos Senna han dejado de rayar a un nivel que nos permita continuar en la élite, en la cúspide del fútbol mundial. Pero no son los únicos. Por ello, se antoja inexplicable la presencia en estas últimas listas que ha dado nuestro querido seleccionador Vicente del Bosque, de jugadores suplentes en sus clubes y que incluso están quedandose fuera de las convocatorias de sus entrenadores cada partido. Destacan sobremanera los casos de Arbeloa y Albiol, del Real Madrid. Pero no son los únicos. Hay que buscar soluciones inmediatas, remedios urgentes para tratar de paliar este bajón que nuestra selección viene acusando en los últimos tiempos. ¿Se necesitan centrales? Ahí están los Domínguez o Botía, que están despellejándose en sus equipos, y con la sub-21; César Arzo, que está convirtiéndose en la gran sensación de la Liga Júpiter belga, erigiéndose (junto a otro español, el también central Melli) en el auténtico líder de su equipo, el Gent; o incluso el levantinista 'Nano', que está formando junto al incombustible Sergio Ballesteros (al que no se incluye en este grupo por su veteranía, pese a que a sus 36 años está absolutamente pletórico, y es sin duda uno de los jugadores más en forma de la Liga) la pareja de centrales de moda de la Liga, y cuyo incansable trabajo ha llevado al club valenciano a situarse colíder en la sexta jornada y como equipo menos goleado. En la retina, además, permanece el caso de Carlos Cuéllar, que, tras varios años mágicos en el Glasgow Rangers y después en el Aston Villa, aún no ha gozado de una sola oportunidad. Son solo unos pocos ejemplos insignificantes, que por su parte son una clara muestra de que, en muchas ocasiones, el esfuerzo no se traduce en recompensa.


Sin ir más lejos, centrémonos en el punto débil de nuestra selección (de ella y, por suerte o por desgracia, del resto del mundo también): el lateral izquierdo. La gran escasez de especialistas tenaces y regulares se está notando sobremanera en nuestro país. Sin Capdevila, que ya no está para estos trotes, se ha abierto un amplio coto que nuestro querido Vicente parece empeñado a querer ocultar. Al igual que, curiosamente, le sucede con el otro ala, donde, para sorpresa general, convocó al lateral del Barça B, Martín Montoya, antes que a otros defensas como Jesús Gámez, dueño de la banda derecha del Málaga desde hace años; Coke Andújar, flamante revelación del Sevilla; Andoni Iraola, que parece haber dejado de contar pese a su excelente rendimiento; o incluso Ángel Rangel, que está resurgiendo como uno de los estandartes del Swansea City, que está haciendo las delicias de los aficionados al fútbol inglés en su primera campaña en la élite. Retomando el tema, laterales izquierdos como Javi Garrido (ahora, cierto es, suplente en la Lazio) o José Enrique, ahora estandarte del nuevo Liverpool, llevan años deslomándose fuera de España, en la siempre exigente Premier League, y nunca, nunca, han recibido su premio en forma de convocatoria internacional. Otros, como José Ángel (que recientemente ha emigrado a la Roma de Luis Enrique), Roberto Canella o Nacho Monreal (aunque en el caso de este último sí que haya debutado), llevan otros tantos demostrando su valía en nuestro fútbol, forjando las bases de nuestras categorías inferiores. Y en lugar de en ellos, el bueno de Vicente piensa en dos jugadores que, de entrada, ni son titulares en sus equipos, ni sienten el lateral izquierdo como su endémica posición: Álvaro Arbeloa y, la flamante sorpresa de la lista, Jordi Alba, extremo del Valencia reconvertido a lateral por Emery, donde disfruta de los escasos minutos que puede usurparle al imperioso dueño de dicho puesto en el club ché, el francés Jérémy Mathieu.


Así las cosas, resulta irritantemente desesperante la presencia de estos dos en esta última nómina de jugadores convocados, por el mero hecho, ya no de jugar, sino de permanecer en la plantilla de dos de los hipotéticos grandes del fútbol español. ¿Qué recompensa, a nivel internacional, podrá tener el trabajo de un jugador que se desviva cada domingo con la ilusión de que nuestros seleccionadores se fijen en él? ¿Acaso puede esperar un milagro, cuando sabe que, por decreto, hay jugadores que están por delante aunque su rendimiento sea, cuanto menos, frívolo y netamente inferior? Con ello, no son de extrañar casos como los de Mikel Arteta, ídolo de masas en Inglaterra, reciente fichaje del Arsenal y buque insignia del mejor Everton de las últimas fechas, incluído en el Once Ideal de la Premier League y elegido Mejor Centrocampista de dicha competición o Personalidad Deportiva del Año en el 2007, así como Mejor Jugador del Everton tanto por su hinchada como por sus compañeros durante varios años consecutivos; Manuel Almunia, autoritaria insignia de la meta del propio club gunner el último lustro; Nacho Novo (ahora en el Sporting de Gijón), en su época mediática como estrella del Glasgow Rangers; o el previamente mencionado Carlos Cuéllar, se hayan planteado, a petición de los fans de sus clubes, la adopción de una doble nacionalidad (tanto inglesa en el caso de los dos primeros como escocesa en el de los dos últimos) para poder tener alguna opción de lucir una elástica internacional, de poder representar a un país. Como tampoco es de extrañar la coyuntura acaecida con el central del Athletic Fernando Amorebieta, de nacionalidad hispano-venezolana, que rechazó durante años la llamada de la 'vinotinto' para poder triunfar con nuestros colores nacionales. Vicente le hizo un guiño y le convocó en el verano de 2008 en un amistoso ante Dinamarca, aunque no llegó a debutar. Condenado al ostracismo por los Albiol o Marchena, Fernando, impotente, pidió expresamente al seleccionador venezolano, César Farías, su convocatoria con el combinado de su país de origen, y solo una semana después, debutaba en un amistoso antre Argentina.


Todo futbolista sueña siempre con el éxito, con la gloria, con títulos, con una trayectoria que pueda llevarle, algún día, a defender los colores de su país. Algo que en muchas ocasiones se convierte en un sueño infructuoso, truncado, en una puerta que no se abre por mucho que su timbre no deje de sonar. En nuestro país, la competencia puesto por puesto es enorme, por algo tenemos la mejor selección del mundo y, en estos momentos, somos los vigentes campeones de todo. Pero toda base hay que cuidarla, que mimarla, y no hay que encerrarse en unos cimientos que, pese a que hayan podido ser paradisiacos, no encierran otra cosa que la desilusión más caduca. Por tanto, algo en la roja tiene que cambiar. Hay que abrir horizontes, que ampliar las fronteras, que mirar más allá. Porque, aunque parezca mentira, en especial para nuestro querido Vicente, hay vida más allá de los equipos grandes, y jugadores que, cada día, ven más lejana la oportunidad de poder brillar al son de su himno nacional.

domingo, 24 de julio de 2011

¡Volvemos a la carga!

Tras un año de inactividad, marcado principalmente por la gran cantidad de ocupaciones y deberes que han acuciado a nuestros redactores y que no les han dejado tiempor para nada, desde el equipo de Tublogdeportivo tenemos el gran placer de anunciar nuestro retorno por estos lugares, en una época de lo más propicia en la que esperamos poder analizar con detalle todo lo concerniente a la próxima Liga que comienza, con sus correspondientes movimientos mercantiles y todas las novedades de todos los equipos, a nivel tanto nacional como internacional; así como la próxima edición de la Vuelta Ciclista a España, en la que los corredores españoles tendrán la obligación de hacerse notar después de la debacle nacional del Tour; lo mejor de la Copa América de Fútbol, que está terminando de disputarse, y que contará con una finalísima entre Paraguay y Uruguay; o los campeonatos tanto de Fórmula 1 como de Motociclismo, que están de lo más calientes. ¿Te lo vas a perder?

domingo, 8 de agosto de 2010

El engaño de la Fórmula Uno


En el mes de agosto vamos a estar dos semanas sin Fórmula Uno y la verdad, no la echo de menos. Es cierto que me alegré de los últimos resultados en Alemania, que colocan a cinco pilotos en posición de conseguir el título mundial. En realidad mi gozo iba por Alonso, pues los demás no me importan demasiado. Pero creo que viene bien esta pausa para analizar qué nos ofrece este gran circo. Si es que nos ofrece algo.

Todos los aficionados al mundo del motor teníamos nuestras esperanzas puestas en la temporada 2010. Nuestro idolatrado Fernando había fichado por Ferrari y hay que reconocer que este es un hecho que hace menos de diez años nos habría sonado a pura fábula. Además, y esto me parece muy importante, Jean Todt se hacía cargo de la presidencia de la FIA, desbancando por fin a ese degenerado de todos conocido que responde al nombre de Max Mosley. Y este era un cambio muy importante que esperábamos sirviera para revitalizar todas las especialiades de este deporte.

Pero nos hemos encontrado más de lo mismo. Ya hemos superado el ecuador de la temporada y todo sigue igual. Pese a los cambios en el reglamento técnico, que la Federación introduce año tras año, los adelantamientos siguen brillando por su ausencia y sin ellos las carreras se convierten en simples procesiones a doscientos por hora. ¿De verdad es tan difícil? No estaría de más convocar una serie de reuniones entre los ingenieros de los equipos, para consensuar una vuelta ordenada al "efecto suelo", haciendo desaparecer los tristemente famosos fondos planos que obligan a que casi todo el apoyo aerodinámico del coche se deba a los alerones. El paso por curva sería mucho más rápido, con el consiguiente peligro para los pilotos, pero no me digan que no pueden establecerse unas normas para limitarlo sin hacerlo desaparecer por completo. La experiencia de hace algo más de dos décadas podría servir para algo. Claro que para esto habría que contar con el acuerdo de los equipos que prefieren siempre andar a bofetadas, todos contra todos.

Los equipos. Hablemos de los punteros. Red Bull tiene una ventaja técnica indudable que no duda en malgastar frenando a Webber y favoreciendo a Vettel, que es un piloto muy rápido en entrenamientos pero destaca por una irregularidad que le hace perder carreras de la forma más tonta, como el último Gran Premio. Webber no ganará el mundial pues tiene a su propia gente en contra. Ha cometido el pecado de hacer bien las cosas. Luego tenemos a Ferrari, donde Alonso y Massa no se pueden ni ver y lo demuestran en la pista, como en Alemania donde hicieron un ridículo espantoso con el juego de equipo. Ferrari es la desorganización manifiesta, como en temporadas anteriores desde que se marcharon Brawn y Todt. Pobre Alonso, lo que va tener que aguantar hasta ganar otra vez el Mundial. Mercedes ha pasado de ser un aspirante a principios de año a desaparecer, dejando que Schumacher desarrolle el coche, olvidándose de Rosberg. El viejo Kaiser parece empeñado en borrar su antigua reputación a base de lentitud y salvajadas, parece que en vez de Michael haya vuelto Ralf. Donde sí tienen claras las cosas es en Mc Laren, donde todo gira alrededor del favorito Hamilton, y eso que Button lo está haciendo bien. Pero no le darán ninguna oportunidad.

Y finalmente están la FIA y la organización de Bernie Ecclestone. Entre las dos, aunque las órdenes siempre las acabe dando el amigo Bernie, han acabado con cualquier parecido a una carrera. Porque los grandes premios no pueden decidirse exclusivamente en la primera curva o en el acierto al cambiar los neumáticos. Hoy en día hay también un factor determinante: las penalizaciones, que parecen ser la única forma de animar carreras aburridas. Es una pena, esto más que deporte parece un culebrón dividido en diecisiete o dieciocho capítulos, que encanta a los medios y a su audiencia. El único que adelanta es Hamilton, que aparte de su audacia y su gran clase al volante cuenta con la bendición de ser "el elegido" por los mandamases para ganar el mundial. Que se lo digan a Petrov en Hungría, que le dejó pasar tranquilamente antes que meterse en líos. Si me toco con él me sancionan fijo, debió pensar el piloto ruso.

Como en otro tiempo ocurrió con Schumacher en sus tiempos de Ferrari, a Hamilton se le permite absolutamente todo, pues hay un "interés general" en que gane. Los británicos han sido siempre grandes entusiastas del motor y el consumo de todo tipo que genera la imagen de un piloto inglés campeón del mundo bien vale el esfuerzo. Es el nuevo Rey Midas, el sucesor del alemán que tan buenos dividendos dejó.

No quiero terminar este artículo sin citar dos cosas bien distintas, aunque ambas sean una auténtica vergüenza. La innovación técnica de la temporada es el conducto F inventado por Mc Laren, que consiste en un pequeño túnel que es tapado por el piloto ¡con la mano! para amortiguar el flujo de aire que llega al alerón trasero con el objetivo de aumentar la velocidad punta. La televisión ya se ha regodeado ofreciéndonos el detalle de que Alonso usa dos guantes distintos cuando su monoplaza lo equipa. Es ridículo o absolutamente genial (desde un punto de vista surrealista) . Estará prohibido el próximo año.

Pero quizá lo peor de todo sean los circuitos urbanos homologados por la FIA. Había un acuerdo tácito para permitir que Mónaco siguiera en el calendario, dada su larga tradición y su marco incomparable. Pero nos hemos encontrado con Valencia, Singapur y los que vendrán. Tienen todo lo que no se permitiría a un circuito permanente: curvas sin escapatorios, inexistencia de una pequeña pista paralela a la carrera para asistencias, boxes improvisados, etc. Son muy peligrosos, pero sus organizadores pagan bien al Sr. Ecclestone y esto es lo que importa. Encima en Singapur hacen la carrera de noche, gastándose un dineral en iluminación y aportando graciosamente un suplemento de dióxido de carbono del que estamos tan necesitados. Una genialidad para que los europeos veamos la carrera en horario decente. Pero claro, como ganó allí Alonso no he oído ninguna crítica , sino todo lo contrario. El mejor circuito urbano es sin duda el de Valencia, montado ex profeso cada año para mayor gloria de los políticos locales y gozo monetario del señor inglés. Singapur no tiene un circuito permanente, pero Valencia cuenta con un circuito homologado a las puertas de la ciudad, y que estaba destinado a ser la cantera de pilotos de coches y motos de la Comunidad Valenciana. Todo el dinero invertido en montar y desmontar el circuito de al lado bien podría emplearse en actualizar el circuito de Cheste. Eso sí tenemos imágenes impagables, como ver a los pilotos llegando en yate al circuito, en triste imitación de Montecarlo, perdón, quiero decir saludable coincidencia. No me vayan a llamar antiespañol o hincha de Mc Laren.

Como decía al principio, nos libramos de Mosley y tenemos a Jean Todt, antiguo copiloto de Alpine en rallyes, gran jefe de Peugeot y de Ferrari . Es cierto que ha tenido poco tiempo, es su primer año, también es cierto que ninguna de las ramas del automovilismo, no solo la Fórmula Uno, ha avanzado lo más mínimo.

En resumen, la Fórmula Uno me parece una buena trola, un engaño perfecto que nos venden por televisión con su brillante envoltorio de tecnología y estilo, pero que no conserva prácticamente nada del antiguo y noble, mágico y seductor, verdadero espectáculo que fue en otros tiempos ya lejanos. Sólo la presencia de Alonso nos mantiene hipnotizados, acríticos, frente al receptor.

martes, 15 de junio de 2010

Indignante


Decía un viejo refrán qué de aquello de lo que se suele hacer alarde, es luego en dónde se reseñan mayores carencias. Lo más triste de ello es que, como buen refrán, tiene más razón que un Santo. En este caso, dicho atributo se personifica en un sujeto que de tanto alardear de señorío y de respeto, ha pecado de ignominia: Florentino Pérez.



Lo cierto es que el máximo mandatario blanco, que se vanagloria por bandera de su clase, elegancia o nobleza, que al mismo tiempo atribuye a su Madrid, acaba de caerse indiscutiblemente (una vez más) con todo el equipo, rebasando de nuevo los límites de la ética. Y es que después de dejar a la deriva a su equipo no hace tanto tiempo y de volver hace menos de un año como simbólico salvador, el adinerado empresario continúa sin ver el lunar a su proyecto, y achacando todos los males del mismo, como hizo antaño, al técnico, léase en este caso Manuel Pellegrini. El preparador chileno, todo un caballero, que ha logrado quizás el mayor de los retos que puede proponerse un forastero en la casa blanca, ganarse el respeto de afición, cuerpo técnico y jugadores, ha visto impotente como en cuanto el bloque no ha carburado a las primeras de cambio, ha seguido la misma cómputo que sus predecesores en el cargo, la destitución. Aunque esta vez por la vía más lacónica y deshonrosa, anunciando vergonzósamente su relevo por el siempre irritante José Mourinho, cuya petulancia resulta incomparable a la simpatía despertada por el sudamericano, antes de que el entrenador portugués se desvinculase del Inter de Milán, en otro feo acto de chulería, que, como se ha comentado tantas veces, únicamente acrecenta el repudio y desidia al conjunto de Concha Espina.



Pese a aguantar las arduas ofensivas de diferentes miembros de la junta directiva, sectores madridistas o infinitas campañas propagadas por medios de comunicación como el diario Marca, Pellegrini no ha logrado aplacar el criterio de Florentino, que ha priorizado los sonoros fracasos en Copa y Champions sobre el honrado esfuerzo realizado en Liga, logrando, sin ganarla, la tercera puntuacion más alta de la historia de la competición, y le ha dado boleto para confiar su nuevo esbozo al anteriormente mencionado Mourinho, cuyo fútbol, rácano, defensivo, directo y destructor, sin detalles ni vistosidades parece haberle llenado fervientemente. ¿O lo ha sido quizás esa antipatía y aversión que se le tiene en Barcelona, incentivo perfecto para acrecer las malas relaciones existentes entre ambas partes y de buscar refriega?



Ambos aspectos han confluído sin duda al explicar la funesta coyuntura. Pero los argumentos que sustentan el despido del técnico son de lo más pobres. Primero porque ni se le preguntó acerca de la confección del equipo. Florentino gravó su planteamiento, explotó el mercado y prescindió de Robben o Sneijder sin siquiera consultarle, imponiéndole así una doctrina heterogénea que tardaría en encajar y que, únicamente ha servido para engañar al socio, verdadero artífice del fútbol al más alto nivel. Para tratar de volver a estipular un idílico proyecto que terminase con el incontestable dominio del Barça y que ha terminado mejor de lo que con cualquier otro preparador podría haber terminado. Siendo un recién llegado, Pellegrini ha sabido dominar montones de adversidades, como las incisivas portadas, las asimétricas lidias con Guti, las previsibles reacciones al haber sido el primer técnico con la osadía necesaria para quitar a Raúl del once, o el saber motivar a un conjunto lleno de estrellas novicias en la práctica conjunta. Ha sabido superar todos los escollos planteados, y reacción negativa de ello ha sido el no conseguir título alguno. Porque el equipo necesitaba conocerse y fluírse para poder engranarse. Porque el equipo necesitaba convivencia, pericia y en definitiva, tiempo para funcionar. Pero eso ha sido, irónicamente, lo único que al técnico no se le ha querido conceder. Tiempo. Tiempo para acoplar un equipo, lograr maravillar a su público y en un futuro cercano intentar el asalto al Barça. Que hipotéticamente podría haber salido bien. Pero quedará en el aire por siempre. Démosle las gracias al calamitoso trato que se le ha proporcionado. El mismo que se le viene proporcionando a todos los instructores que tratan de guerrear en Chamartín. Gracias Florentino, gracias por hacer de este deporte algo deshonesto y repulsivo.

lunes, 31 de mayo de 2010

Curiosidades



En las últimas fechas está siendo "vox populi" el fichaje de José Mourinho por el Real Madrid, hasta el punto de que tan sólo se habla de eso en los diarios deportivos, informativos, etc. Pero esto tan sólo es una tapadera, una forma de camuflar la bazofia que envuelve las elecciones a la presidencia del F.C.Barcelona.

Apenas se habla de las puñaladas y los dardos envenenados del señor Laporta a Sandro Rosell, cuando todos sabemos que es cuanto menos bochornoso que quiera tener el protagonismo en el futuro Barça incluso después de marcharse. Prueba de esto también es el fichaje del "Guaje" David Villa, que al margen de ser grandioso en lo deportivo, no deja de ser otro instrumento de Joan Laporta para recibir elogios y adulaciones que no merece.

Queridos lectores, no debemos olvidar, que el señor Laporta es la prepotencia personificada, la perpetua necesidad de protagonismo, es un hombre capaz de todo por llamar la atención, incluso exhibiendo su torso en la terminal de un aeropuerto y acusando de homófobos a los trabajadores de la misma.

Pues bien, ahora Laporta, en la recta final de su mandato, está cargando de manera constante y un tanto latosa contra su "viejo amigo" Rosell; acusándolo incluso de algunos asuntos turbios e irregularidades relacionados con la contratación de una empresa de Sandro para organizar un partido de fútbol en el Estado de Brasilia. Laporta "escupe" en cada rueda de prensa contra su acérrimo enemigo Rosell para seguir influyendo en el Barça muchos años más.



El plan del señor Laporta es dedicarse ahora de pleno en la política... ¡Que Dios nos pille confesados! Y en el caso de que no saliera bien, querría colocar un títere suyo en la presidencia del Barça para así tener la oportunidad de volver a mandar en una entidad tan importante en el mundo del deporte.

En fin, es tan sólo una reflexión de cómo en los medios se está "tapando" un asunto bastante vergonzoso que queda bastante lejos de la caballerosidad y de lo que en Cataluña llaman el "seni català"...

domingo, 30 de mayo de 2010

Rumbo al sur

La espera para el comienzo del Mundial más apasionante de los últimos años está agotando sus últimos anhelos, y es por ello por lo que en nuestro blog queremos estar más que preparados para el mismo, que tendrá lugar entre el 11 de Junio y el 11 de Julio. Así, estamos trabajando en los más minuciosos y exhaustivos análisis de cada grupo y cada selección. Para ello, la dirección de éste sitio web ha creado una página en la que poder informarse y opinar acerca del evento futbolístico más importante de cuantos hay. ¿Quién llega mejor? ¿Qué jugador puede marcar la diferencia? ¿Quiénes son los grandes estrellados del Mundial? Todo eso y mucho más, en nuestro nuevo vínculo: http://www.caminitodesudafrica.blogspot.com/. A buen recaudo, les aseguro que disfrutarán con todo lo que en nuestras líneas plasmaremos.

Se despide cordialmente:

La dirección

viernes, 28 de mayo de 2010

Vuelve 'El Niño'


La Selección está de enhorabuena. Fernando Torres, delantero de La Roja y una de nuestras principales armas para el Mundial, ha vuelto a entrenarse con normalidad con el grupo tras la fatídica lesión de rodilla que sufrió con el Liverpool y que le ha mantenido apartado de los terrenos de juego durante más de un mes.
El delantero se ejercitó durante 45 minutos junto a sus compañeros, realizando ejercicios de posesión y remate. Se le notó algo falto de ritmo, pero la valoración general fue positiva y, aunque rehusó participar en el partidillo, se le espera en plena forma para los próximos días.
Sin duda, ésta es una fantástica noticia para los nuestros de cara al importantísimo verano que se avecina, y más aún cuando hace apenas quince días la presencia del fuenlabreño en Sudáfrica no estaba ni mucho menos asegurada.
El punta, que no juega desde el partido de vuelta de los cuartos de final de la Europa League frente al Benfica, el 8 de abril, y tuvo que ser operado apenas diez días más tarde en Barcelona por el doctor Cugat, ha sufrido un auténtico calvario de lesiones durante esta temporada que le han obligado a perderse partidos muy importantes y especiales para él (a destacar el doble encuentro ante el Atlético de Madrid), lo que había sembrado dudas hasta el último momento sobre su participación en el Mundial y el estado físico con el que llegaría al mismo.
Torres antepuso siempre su club frente a cualquier otro compromiso, llegando a jugar tocado varios partidos, y jugándose lesiones más graves que pudiesen privarle del torneo veraniego, demostrando una gran profesionalidad que el Liverpool agradeció durante todo el curso.
Sin embargo, finalmente, ante la cercanía de la conclusión de la temporada, 'The Kid' optó por operarse para arreglar las molestias que sentía en su maltrecha rodilla, algo que a la larga ha resultado ser una gran decisión, pues el madrileño estará en perfectas condiciones para el 16 de abril, día del primer partido mundialista para España, frente a Suiza.

Así, aunque el jugador llevaba varios días recalcando que se encontraría en plena forma para el inicio de la competición, hoy tenemos la oficialización de la primera gran noticia para el combinado español en vísperas del Mundial. Que sean muchas más.

martes, 25 de mayo de 2010

Memorias de un Celtinha

Si bien ahora el Celta es conocido como un equipo mediocre de la categoría de plata de la liga española, puedo afirmar que no siempre fue así, pues hace unos pocos años nos hizo disfrutar del fútbol tanto en la Liga española, como en Europa.

El Celta es un sentimiento, un anhelo permanente de grandeza, que por los avatares del destino siempre se ha quedado en el intento. Con esto me refiero a que, pese a que el conjunto olívico ha hecho habitualmente buenas temporadas, siempre se ha quedado a las puertas de la consecución de algún título.

De todas formas, lo que aquí pretendemos poner de manifiesto, no es otra cosa que la decadencia de uno de los equipos más importantes de la historia del fútbol español. Para ello, podemos remitirnos a las numerosas participaciones del equipo en la hasta hace poco llamada copa de la UEFA (ahora Europa League), una participación en la Champions League (doblegando a equipos como el Milán), la consecución de la Intertoto en 2001, o el gran nivel desplegado durante años en la Liga española y en la Copa del Rey.

Si bien es cierto que el Celta fue uno de los equipos de moda en los últimos años, contando con grandiosos jugadores entre sus filas como Gustavo López, Mostovoi, Karpin, Penev, Gudelj, Jesuli, Edú o Makelelé. Ahora la realidad es muy distinta, pues apenas luchan por la permanencia en la Segunda División.

Los descensos, y las malas temporadas siempre han encontrado a la suerte como el principal culpable; pero lo cierto es que han sido la ineptitud de los diferentes presidentes, los malos planteamientos de los entrenadores y las lesiones de los jugadores punteros de la plantilla quienes han truncado esos sueños de seguir progresando.

Como consecuencia de todo esto, el Celta ahora está inmerso en un proyecto fundamentado en la cantera, que por suerte está dando como resultado la aparición de bastantes jugadores más que interesantes. Bajo la batuta de Eusebio Sacristán (que intenta el imposible de implantar el juego de toque del Barça en la Segunda española) el año próximo intentarán de nuevo el ascenso a Primera.

Los celtinhas nos refugiamos en el dicho que postula que “el que tuvo retuvo”, y apelar a la paciencia, pues si no se pierde la esperanza, y se le otorga el siempre importantísimo apoyo al equipo por parte de la afición, se puede llegar lejos. Y si no, que se lo pregunten al Atlético de Madrid, que ha sabido esperar luchando año tras año, hasta que por fin ha conseguido un título en este 2010, dejándonos a todos los españoles orgullosos y prendados del fútbol rojiblanco. Por tanto, démosle un voto de confianza a este nuevo proyecto vigués, con el colosal deseo de que cuanto antes se vuelva a escuchar la Rianxeira en los estadios de Primera.

Hala Celta!

Otro año sin Puerta