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domingo, 5 de julio de 2009

Promesas de futuro



Una vez al año, normalmente en el mes de Julio, los madrileños tenemos la oportunidad de disfrutar de una de las pruebas atléticas internacionales más importantes de la temporada. La reunión de Atletismo de Madrid, mítin o como quiera llamarse, se inició en 1979 y lleva celebrándose de forma ininterrumpida desde 1984. Pertenece al Grand Prix gestionado por la IAAF, lo que garantiza la presencia de grandes atletas, especialmente en un año como el actual, con los Mundiales de Berlín a la vuelta de la esquina, en el mes de agosto.
El escenario escogido, al igual que el año pasado, ha sido el Centro Deportivo de Moratalaz, a la espera de acabar las obras de la Peineta. El estadio presentaba otra vez muy buen aspecto, con sus gradas portátiles bien colocadas y una pantalla en la que se podían ver las pruebas en directo y repetidas, así como los resultados de forma inmediata. Las entradas a 5 euros la general y 15 la tribuna, con los niños hasta doce años gratis, no podían ser más baratas. Eso es hacer promoción. Además entregaban de forma gratuita un díptico con los horarios y la relación de todos los participantes en cada prueba, indicando su nacionalidad, fecha de nacimiento, marca personal y marca del año. Simplemente perfecto, facilitando la vida a los aficionados. Gracias y felicidades a la organización.
Dicho esto no puedo entender la escasa publicidad que se ha hecho. Yo me enteré por casualidad al ver un cartel anunciador en mi barrio, pero la verdad es que no hubo casi información, ni apenas mención en prensa, radio o televisión, con lo que la entrada fue de casi dos tercios en vez de lleno absoluto, pero bueno, parece que en muchos medios sólo interesa rendir pleitesía a F.P. y el resto poco importa (¿a que no adivináis las iniciales?).
La reunión comenzó con las pruebas destinadas a atletas populares federados, con carreras de 800, 1000 y 1500 metros que contaron con numerosa inscripción y buen nivel, dando ocasión a estos atletas jóvenes o veteranos de compartir pista y calentamiento con sus grandes ídolos. Otro buen detalle. Las pruebas del Grand Prix se iniciaron con el lanzamiento de martillo femenino, donde la eslovaca Martina Hrasnova logró una buena marca de 75,11 metros, que muestran claramente sus aspiraciones a la medalla mundial. Simultáneamente se disputaba el triple salto femenino, una prueba espectacular donde la rusa Pyatykh y la kazaja Ripakova volaban en los primeros intentos, hasta que llegó como siempre Lebedeva y demostró su clase saltando 15,01. Y eso que había estado lesionada y venía sin marca este año. Pero la simpática rusa (que tanto ha cambiado su imagen) sigue demostrando por qué ha sido campeona olímpica y mundial con su increíble carrera y prodigiosa batida. Lástima que su marca, que era marca mundial del año, no se pueda registrar por exceso de viento a favor.
Hay que explicar el asunto del viento. El barrio de Moratalaz es quizá la zona con más viento de Madrid, y por eso es difícil homologar marcas en esta pista, pues casi siempre hace su aparición excesiva en contra o a favor. A cambio los espectadores tuvimos una tarde muy agradable, sobre todo a la puesta del sol, para compensar el tremendo calor que estamos pasando esta semana en Madrid.
En los 400 metros vallas venció el jamaicano Isa Phillips, con una marca espléndida de 48.09, la segunda mundial del año. En la prueba de altura venció una vez más Ruth Beitia, aunque esta vez su marca de 1,93 no sea destacable. Todos la esperamos en Berlín donde tiene la mejor oportunidad de su larga trayectoria. Un metal sería el mejor premio a una atleta que destaca por su clase, tenacidad e inagotable buen humor.
En los 400 lisos venció el irlandés David Gillick, batiendo de paso el récord de Europa. En los 400 femeninos se impuso Christine Amertil con una buena recta final. Los 800 fueron para la marroquí Hasna Benhassi, que bajó de los dos minutos en una rápida carrera, con la madrileña Nuria Fernández batiendo su récord y en cuarta posición.
Simultáneamente con las carreras anteriores se estaba disputando la prueba de longitud masculina y a estas alturas daba gusto estar en la grada. Los seguidores del atletismo están al día y son un público entendido. Los comentarios en los saltos, sobre la carrera, la batida o la caída, o las pruebas de velocidad donde fallaba al principio la pistola de salida, daban pie a conversaciones animadas, especialmente entre muchos jóvenes presentes, atletas de los clubs de toda la provincia de Madrid, algunos de ellos participantes en las pruebas del principio del mítin. Hay que ver lo que se aprende escuchando tranquilamente sentado. Estas son además las competiciones ideales para ir con niños, pues ven a los atletas competir a muy pocos metros y éstos no tienen inconveniente en firmarles autógrafos o hacerse fotos, pues cuando acaban su prueba muchos de ellos suben a la grada y ven el resto de la competición. Delante mío una chica enseñaba firmado el dorsal de Lebedeva y un chaval mostraba su libreta con una dedicatoria de Vivancos, el vallista español. Es impresionante ver así, a tu lado a los altísimos saltadores de longitud, las increíbles triplistas o al discóbolo Virgilijus Alekna, un gigante en todos los aspectos, que por cierto, se me olvidaba decir que ganó en su prueba un año más.
Siguiendo con los resultados, el holandés Sedoc ganó los 110 vallas, donde Quiñónez no destacó y Felipe Vivancos pareció bien curado de las lesiones. En el 800 ocurrió algo curioso, pues la prueba estaba dividida en dos series donde la B fue más rápida que la A. Así que el mejor tiempo total fue para el keniata Kivuna, que tuvo de correr de lo lindo para ganar a Arturo Casado, el atleta del barrio de Moratalaz, especialista en 1500 y que "bajó" al 800 en buscar de mejorar su velocidad, batiendo de paso su marca personal. El sevillano Olmedo demostró su pundonar en la serie A luchando por vencer hasta el último metro y acabando segundo.
En velocidad pura y tras las correspondientes eliminatorias, ganaron las pruebas de 100 metros lisos la estadounidense Gloria Asumnu y el jamaicano Steve Mullings, en una especialidad claramente perjudicada por el viento en contra. A destacar en mujeres la tercera posición de la española Digna Luz Murillo, que como sabéis es la esposa del futbolista del Atleti Perea. En hombres no fue el día de Obikwelu, que hizo dos salidas malísimas.
Y llegó el 1500 femenino. Quizá la prueba más esperada, pues corrían juntas Natalia Rodríguez y Marta Domínguez. Natalia había demostrado en Leiría, en los campeonatos europeos por países, que está en plena forma, ganando la prueba y dando puntos a España. Y Marta había batido el record de España de 3000 obstáculos la semana anterior. Y la grada aplaudía y jaleaba a las dos en el calentamiento, pues podía ser la carrera de la tarde. Lo fue y de qué manera. Tras la retirada de la liebre, Natalia tomó el mando y se fueron solas, hasta la recta final en que mantuvo en todo momento el interior. Marta intentó pasarla en un furioso final saliéndose en último momento al exterior e intentando ganarla tirándose en la última zancada. No pudo ser, pero Natalia y Marta recibieron abrazadas la mayor ovación de la noche tras una recta final simplemente memorable. ¡Qué bárbaro! Berlín os espera. Después vino el 1500 masculino, en el que arrasó el sudafricano Cronje, con Rui Silva remontando desde atrás pero sin poder reeditar su victoria del año pasado. Reyes Estévez se hundió en los últimos 150 metros tras estar en los primeros puestos casi toda la carrera. Después de la vibrante carrera anterior, esta prueba que cerraba la competición supo a poco.
He dejado para el final del artículo la prueba de salto de longitud. Cuando las triplistas se retiraban y dejaban el pasillo de saltos a los hombres, los comentarios en la grada se referían a la tremenda envergadura de los saltadores, pues Saladino, Mokoena o Al-Sabee realmente impresionan. Entre ellos, en el calentamiento, estaba un australiano de aspecto más discreto, Fabrice Lapierre y otro más bajito, que comparado con los gigantes parecía casi un niño. Alguien muy cerca de mí, en la grada, dijo: "Ese es el juvenil español que saltó ocho metros en Portugal".
Comenzó la prueba con una serie de saltos acobardante. Saladino y Mokoena demostraban su condición de campeón y subcampeón en Pekín, y se iban a 8,37 y 8,24 respectivamente, con Al-Sabee en 8,19. El juvenil español, que se llama Eusebio Cáceres, está en 7,92. La segunda serie tiene muchos nulos, pero el sudafricano Mokoena salta 8,46 , se pone primero y bate el récord africano con viento legal. Llega la tercera ronda y Cáceres salta, cogiendo tabla, batiendo de forma colosal y con una caída estupenda. Aplaudimos y esperamos ¡¡¡ 8,17 !!!. Qué pena, la marca no vale por exceso de viento, pero ha sido algo digno de verse. Entre tanto se ha puesto cuarto en la prueba y el público es un clamor. Ahora se prepara Fabrice Lapierre, que no ha hecho nada, lleva dos nulos. Coge tabla, la batida es altísima y vuela hasta ... 8,57. Qué bestia, tenía 8,29 como marca personal. Qué tío. El registro no vale, por el viento, pero ha ganado, aunque todavía Saladino se irá a 8,43 y Mokoena batirá, otra vez legalmente, el récord africano llegando a 8,50.
No os lío ya más con las cifras, pero ha sido digno de final olímpica. La mejor competición de longitud en mucho tiempo. Si en Berlín el tiempo acompaña, es muy posible que haya que saltar más de ocho metros y medio para ganar. Y además habrá competencia, son muchos buenos. Puede ser como aquella final olímpica de Sidney entre Pedroso (el más grande) y Taurima.

La competición ha sido una gozada, pienso mientras vuelvo a casa, donde por cierto no hace tanto viento, pero la temperatura es soportable y voy a dormir bien. Los mundiales están ya al caer. Esto ha sido un magnífico adelanto.
Los atletas tienen todavía que rebajar su marcas, pues su preparación está enfocada a los Mundiales de Berlín donde estarán al máximo rendimiento. El atletismo está en gran momento. En la mayoría de las especialidades hay varios candidatos al título y en algunas la igualdad es patente. Más de allá de las marcas absolutas (sin descartarlas) la competencia va a ser feroz, las pruebas emocionantes. El que pueda, que saque su billete y se vaya a Berlín. No volverá defraudado.
En estos últimos tiempos y en especial desde los Juegos de Pequín, se ha comentado mucho la actuación global de los atletas españoles, al ser menor la cosecha de medallas. También se ha dicho que va a resultar difícil la sucesión de los más emblemáticos. Después de lo visto en Madrid, parece que uno de los huecos, el que dejó el ya retirado Yago Lamela, va a cubrirse con garantías. Eusebio Cáceres, natural de Onil, Alicante, tiene la fuerza y la clase necesarias para ser uno de los grandes. Bien dirigido, si la maldición de los saltadores, las lesiones, no se ceba con él puede llegar donde sea. Aún no está formado físicamente y ha saltado ya 8,17, le queda toda un vida de competición por delante.
Tiene 8 metros registrados, no se asusta, tiene desparpajo. Le esperan Berlín 2009, Barcelona 2010, Madrid 20....
Tiene 17 años.

3 comentarios:

Quique dijo...

Muy bueno.

Quique dijo...

A ver si el atletismo español recupera el nivel que tuvo hace no muchos años.

Alex Jiménez dijo...

Buenísimo. Que digo, mejor que bueno. A ver si a los chavales les dejan vía libre y el atletismo español vuelve a ser el de antes como bien dicen por aquí. Artículo de chapó, bien bien.

Otro año sin Puerta